Veganismo y lactancia

Veganismo y lactancia

Cuando somos madres primerizas y decidimos apostar por la lactancia materna, no es inusual encontrarnos con opiniones o juicios diversos de personas de nuestro entorno (o incluso de desconocidos): “dale de mamar cada tres horas”, “si le acostumbras a la teta, luego te usará de chupete”, “debes darle 15 minutos por pecho”, “destétale por la noche para que duerma del tirón”, y un largo etcétera. Normalmente, estas ideas están basadas en tradiciones y costumbres que, aunque no tienen ningún fundamento, seguimos escuchando y soportando.

Imaginaos si, además, eres vegana, como ocurre en mi caso. Las alarmas se disparan y casi puedes escuchar el ruido de las cabecitas de la gente pensar qué ideas pueden decirte para hacerte saber el enorme error que estás cometiendo. Por eso, y tras 16 meses de lactancia exitosa (y los que nos quedan), puedo decir que ser vegana y dar el pecho no sólo es posible, sino que es altamente recomendable; no olvidemos que la lactancia materna, exclusiva en los 6 primeros meses de vida del bebé y luego acompañada de la alimentación es siempre la mejor opción.

Uno de los mitos más comunes a los que tuve que enfrentarme fue el de “si eres vegana tu leche no va a alimentar al bebé”. Si sabemos que la leche sigue siendo buena independientemente de la dieta de la madre, ¿por qué iba a ser diferente en mi caso? El veganismo es una opción plenamente saludable para la madre y para el bebé, y la composición de la leche no va a variar por ello. Sí que hay que prestar atención a la B12, una vitamina necesaria para el correcto funcionamiento del cerebro. Por ello, se aconseja que la madre se suplemente para que el bebé pueda tomar la dosis de B12 que necesita durante la lactancia materna exclusiva. Respecto al resto de nutrientes, hay que seguir el resto de recomendaciones que se dan al resto de madres: hierro, calcio, omega 3… Simplemente hay que buscar fuentes vegetales.

Otro prejuicio habitual es el de “si eres vegana dando el pecho no te nutrirás correctamente”. Es cierto que las madres, durante la lactancia, necesitamos un aporte extra de calorías, pero es en todos los casos, veganas o no. Por tanto, lo único que tuve que hacer aumentar la ingesta de calorías diarias y buscando alimentos saludables para mi propio bienestar. Pero vamos, ¡como todas las madres! Frutos secos, semillas, verduras, legumbres, frutas u hortalizas son algunas de las principales bases de mi alimentación. Con una correcta planificación, cubro perfectamente mis necesidades nutricionales.

Soy vegana desde hace 9 años y nunca planteé cambiar cuando me quedé embarazada. Para mí el veganismo es un principio moral, una forma de ver el mundo y, con un correcto asesoramiento, no tuve ninguna clase de problema en mi embarazo ni lo tengo en mi lactancia. Los médicos no me pusieron ningún inconveniente. De hecho, la postura oficial de la Academia Americana de Nutrición y Dietética es que las dietas vegetarianas apropiadamente planificadas, incluyendo las dietas veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden resultar beneficiosas en la prevención y el tratamiento de algunas enfermedades. Las dietas vegetarianas y veganas son adecuadas para todas las etapas de la vida, incluyendo embarazo, lactancia, infancia, adolescencia, vida adulta y vejez, así como para los atletas.

Las claves son información, asesoramiento y seguridad en una misma. De este modo, ¡no hay prejuicio que valga!

Macarena Llull

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