¿Te has preguntado alguna vez cuál es el sabor natural de la leche materna?

¿Te has preguntado alguna vez cuál es el sabor natural de la leche materna?

Aún se suele decir a las madres que deben evitar comer ciertos alimentos a fin de que su leche no tenga mal sabor, lo que supuestamente podría hacer al bebé rechazar el pecho.

¿Pero existe el sabor natural de la leche materna?

¡Pues claro que existe! Lo que pasa es que el sabor natural de la leche materna no es siempre igual, sino que tiene un sabor variado y amplio. La leche materna no es de 1 sabor. Es algo así como los packs de yogures multisabores:

Leche materna con sabor a melón

Leche materna con sabor a ajo

Leche materna con sabor a espárragos

Leche materna con sabor a brócoli

Y así hasta el infinito.

La leche materna no tiene un sabor estándar, el sabor de la leche materna es cambiante y sorprendente. Todos los alimentos que la madre consume suelen tener compuestos volátiles que llegan a la leche y la “saborizan”. Nos han dicho durante años que esto es un problema y que la madre debe evitar comer ciertos alimentos. Parece que la dieta materna tiene que ser lo más neutra, en lo que a sabor se refiere, para evitar que el bebé no quiera la leche.

¿Qué alimentos son los desaconsejados para las madres lactantes?

En cada país os van a recomendar no comer alimentos diferentes para que la leche no sea amarga, la lista es tan extensa que si nos priváramos de todos los alimentos que nos prohiben en todo el mundo, casi no podríamos comer ni beber nada de nada. Así que no tengas miedo, come fruta y verdura que sin duda es muy sana para ti y de paso le ofreces al bebé una experiencia sensorial única.

¿Pero qué opinan los bebés?

La ciencia ha demostrado que a los bebés les gusta la variedad y que maman con mucho más interés si la leche sabe a ajo, por ejemplo. Y es que ellos no conocen la leche con sabor neutro. Han estado, aunque lo hubiéramos intentado evitar a base de una dieta sosísima, con muchos sabores diferentes.

Por ejemplo, el calostro tiene poca lactosa (el azúcar de la leche materna) esto hace que su sabor sea salado, nada que ver con la leche que tomarán posteriormente.

En el caso de que mamá tenga una ingurgitación o una mastitis la leche estará más salada también. Es cierto que algunos bebés sí rechazan la leche cuando está salada o quieren tomar menos cantidad pero es que sin duda el dulce tiene un poderoso efecto adictivo para nuestro cerebro.

La leche también experimenta cambios de sabor cuando se la ofrecemos extraída al bebé, y es que la lipasa, una enzima propia de la leche humana, se encargará de fragmentar la grasa de la leche para que sea más digerible para el bebé. Esa degradación que seguro que muchas habéis experimentado, hace que la leche esté agria y que tenga un sabor muy potente al paladar.

Y sin duda, cada vez que la madre come, el bebé prueba ese nuevo sabor, una experiencia única para el bebé que le permite, de una manera segura, ir descubriendo a qué saben los alimentos y de esta manera, cuando a los 6 meses le toque empezar a comer por él mismo, el sabor de los alimentos que se le ofrezcan no le resultará nada extraño.

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