La cuna con pinchos

La cuna con pinchos

Mi bebé tiene 5 semanas y no entiendo lo que le pasa. La lactancia va muy bien y se relaja y se duerme en el pecho, el problema llega cuando le dejo en la cuna. ¡No duerme! Se despierta en poco rato y vuelta a empezar. No entiendo porqué no se queda tranquilo en su cuna. Es como si tuviera un radar. En cambio, si le dejo dormido en mis brazos, puede estar horas. ¿Me está tomando el pelo?

 

Esta consulta, con pequeñas variaciones en la edad del bebé, es de lo más habitual y algo muy sorprendente cuando llega el primer bebé a casa.

Nuestros bebés nacidos en pleno siglo XXI no presentan biológicamente demasiadas diferencias con los bebés nacidos en la prehistoria. Conocer este hecho nos va a permitir entender el porqué de muchas cosas que hacen nuestros hijos  y que nos pueden parecer sin sentido.

Los bebés necesitan la presencia del adulto para sobrevivir, un bebé que no está protegido por un adulto, es un bebé que tiene riesgo de morir. Los bebés se han especializado, por pura supervivencia, en reclamar continuamente la presencia de un adulto.

Un bebé de hace 2.000.000 de años o uno que nazca hoy tiene las mismas necesidades: calor, amor, alimento e interacción con el adulto. Un bebé que es “olvidado” en un prado mientras su madre recolecta bayas es un bebé en riesgo, ya que puede morir devorado por cualquier animal o morir de frío. Así que los bebés siguen viniendo de serie con una alarma de “pérdida de contacto” integrada.

Da igual que vivan en una casa segura, tengan una cuna preciosa y la casa tenga calefacción que garantice que su temperatura corporal no va a descender… Da igual todo, si el bebé pierde el contacto con su madre va a estallar en un llanto casi inmediato, reclamando atención y asegurándose que mamá está cerca.  

Seguramente esto nunca te lo habían contado y resulta muy sorprendente cuando tienes a un bebé por primera vez a tu cargo. Y es que los bebés no son como nos han contado y tienen unas necesidades específicas que nos pueden parecer incomprensibles.

Cuidar a un bebé día y noche durante toda la vida es el trabajo más duro y extenuante que existe, así que siempre debemos tener presente que sus necesidades son las que son y que lo que podemos hacer “para no morir” en el intento es adecuarnos lo máximo posible a ellas: porteo, colecho, brazos… Es todo lo que bebé espera y lo que nos pide.  Y, por si queda alguna duda, eso no es malcriar.

“Malcriar significa criar mal, con poco cariño, sin cubrir las necesidades básicas del niño.” Dr. Carlos González

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