La crisis de la que nadie te ha hablado

La crisis de la que nadie te ha hablado

Cuando un bebé nace, después de mamar un poco y conocer a su madre, cae en un profundo sueño reparador al que técnicamente llámamos letargo.

Este es el momento ideal para que hagas lo mismo que el bebé y duermas unas horas. Es importante recuperarse tanto del esfuerzo del parto como guardar energías para los días posteriores. Y es que al iniciar la lactancia todo va en base a prueba / error y resulta agotador. Además, la segunda noche de vida del bebé suele ser muy activa y vas a necesitar estar lo más descansada posible para hacerle frente.

¿Qué va a pasar la segunda noche?

Va a pasar que el bebé va a trabajar mucho. Va a demandar pecho con ganas y estará muy inquieto.

Es más que probable que haya estado descansado durante el día, que le hayas tenido que despertar para mamar o que haya mostrado interés relativo en mamar. Pero llegado a este punto llega lo que llaman “la noche de las vacas locas”.

¿La noche de las vacas locas?

La primera vez que oí hablar de la “noche de las vacas locas” casi me da un ataque de risa. ¿Se podían haber inventado un nombre peor?

Dejando de lado lo de las vacas, sí podríamos decir que la segunda noche de vida del bebé es una locura, así que mejor “la noche más loca”… que al menos no hay vacas de por medio.

Y es que entre las 30-40 horas después del parto, los estrógenos caen en picado y la prolactina marca su pico más alto y al bebé le toca ponerse en marcha y mamar mucho.

La lactancia nocturna es muy importante los primeros meses ya que para el bebé mamar de noche es la manera de garantizar la producción de leche. Es como hacer la compra por Internet por la noche, para que te la sirvan en casa a la mañana siguiente.

Así que la noche va a ser muy movida; el bebé va a mamar mucho, a no dejar de pedir, a ir de teta en teta, a no dormir ni 5 minutos seguidos, todo va a ser tetaaa….

Y, como siempre, cuando no sabes qué pasa, cuando estás agotada, desconcertada y dudando de la cantidad de leche que produces… hasta la madre más calmada se puede poner nerviosa y pedir un suplemento de leche artificial.

¿Pero lo necesita?

Para saber si necesita ser suplementado (recordemos que la primera opción para la suplementación es la leche materna extraída) hay que evaluar al bebé:

– ¿Qué tanto por ciento de peso ha pedido? – ¿Hace cacas y pipís de manera óptima?

Si todo está correcto, el bebé no necesita leche artificial, necesita mamar mucho para estimular la glándula y conseguir que funcione a pleno rendimiento.

¿Siempre va a ser así?

No, el bebé no siempre va a ser tan demandante. No podemos negar que los bebés maman de noche durante muchos meses y que estas tomas nocturnas son claves para mantener la producción de leche, pero no va a ser siempre igual.

Habrá momentos que coincida con brotes de crecimiento o con falsas crisis de lactancia, en lo que sí va a aumentar la demanda pero, en general, irá a mejor.

Eso sí, ten en cuenta que es muy habitual que los bebés tengan hasta 10 despertares nocturnos en los que evidentemente vuelven a conciliar el sueño mamando.

En definitiva, no dudes en aprovechar las siestas del bebé para descansar tú también todo lo que puedas y llénate de fuerza para ir disfrutando de todas las etapas de la lactancia.

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Un comentario sobre “La crisis de la que nadie te ha hablado

  1. Sería importantísimo que todo el personal de las plantas de obstetricia fueran Expertos en Lactancia, incluidos pediatras. Que no decidan los residentes de pediatria ni las enfermeras-matronas sustitutas y sin experiencia en lactancia. Lo mas importante es proporcionar información y tranquilidad y no biberones.

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