Emociones en el destete

Emociones en el destete

 

Es curioso, cuando estamos embarazadas ya nos planteamos si queremos o no queremos dar el pecho, de hecho, suele ser una de las primeras preguntas que nos hacen el segundo después de dar a luz, “¿darás el pecho o le damos un biberón?”

 

Muchas mujeres nos visualizamos en el inicio de nuestra lactancia, pero cuesta más imaginarse cuándo dejaremos de dar la teta, de hecho quizá ni nos planteamos ese momento.

 

El destete puede ser vivido de forma muy diferente según la mujer. Existe un sinfín de situaciones que afectarán la vivencia de nuestra lactancia e influirán de forma considerable la vivencia del destete: como fue la instauración de la lactancia y quien nos acompañó en los primeros días, como fue la experiencia del parto, cómo han transcurrido los meses de lactancia, si ha habido dificultades en el camino, etc.

 

¿Hago bien destetando ahora?

¿Estamos realmente preparados para este momento?

¿Afectará ésto al vínculo que tengo con mi bebé?

¿Cómo lo haré para dormirle si solo duerme con el pecho?

¿Es normal que me sienta triste al pensar que le quito la teta?

¿Cómo vivirá mi hijo/a este cambio?

Preguntas como éstas son habituales y debemos dejarles el espacio para que surjan.

 

Una de las emociones que predomina en este momento es la tristeza, y ésta suele ir de la mano del miedo y la culpa:

 

  • Tristeza porque el destete es un proceso de duelo, perderemos “nuestro momento”, dejaremos de relacionarnos con nuestro hijo/a de la manera en la que lo habíamos hecho hasta la fecha y daremos por finalizada una etapa de conexión e intimidad muy intensa.

 

  • Aparecerá el miedo porque lo que viene no sabemos cómo será, no nos imaginamos durmiendo a nuestro hijo/a de otra manera que no sea con la teta, nos da miedo que nuestro hijo/a lo pase mal, nos da miedo no estar tomando una buena decisión, y el entorno muchas veces no ayuda: “bueno, algún día lo tenías que dejar!” “¿Tan pronto lo vas a dejar? Si todavía es un bebé” “¡Ah! ¿todavía no lo habías dejado?” “No es para tanto mujer, yo no tomé pecho y ¡estoy estupenda/o!”.

 

  • Y la culpa, esa maravillosa compañera de viaje… Culpa por si estoy siendo egoísta, por si he aguantado poco tiempo, por si no he sido capaz tener una lactancia prolongada, por si no he cumplido con mis expectativas o las de mi entorno… De la culpa podríamos estar días hablando, ¿verdad?

 

Esta mezcla de sentimientos, dudas y emociones, son muy frecuentes en un momento en el cual nos estamos planteando poner fin a una etapa tan importante para nosotras y nuestro bebé. Pero ¿qué puede ayudarnos a gestionar emocionalmente el destete?:

 

  • Expresar: hablar con otras madres. La tristeza necesita consuelo, compartir lo que estás viviendo y sintiendo, y escuchar vivencias similares puede ayudarte a transitar este momento.

 

  • Decir adiós: realizar algún tipo de ritual de despedida. Como por ejemplo:

 

    • Materializar el recuerdo: hacernos fotos de los últimos días lactando para poder tener un recuerdo de esta etapa (lo hacemos mucho al inicio y menos cuando va pasando el tiempo).
    • Homenaje a la lactancia: colgar un cuadro en un lugar visible de la casa con una foto lactando.

 

  • La lactancia y el destete es cosa de dos: explícaselo a tu hija/o. Hablar con él/ella hará que sea una experiencia compartida.
  • Buscar alternativas: buscar otras maneras de compartir momentos de intimidad con tu hija/o, como por ejemplo, bailar, cantar canciones, contar cuentos, hacer cosquillas, masajes, juegos, etc.

 

Lo más importante es que podamos tomar la decisión de destetar o no hacerlo desde la libertad, donde el respeto y la escucha interna sea el timón que nos guíe.

 

HELENA ANGEL

Psicóloga en LactApp

Su web

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2 comentarios sobre “Emociones en el destete

  1. Hace poco en una ponencia de Alba en Figueres, me emocioné hasta tal punto que lloré delante de todo el público allí presente sl hablar de un destete obligado por mi salud física, al tener una artritis reumatoide que he aguantado sin medicar hasta ahora. Yo decía le daré pecho, pero sólo 4 meses, de ahí pasé a los 6 de mi baja maternal, de ahí a buscar el mejor sacaleches y combinarlo con mi trabajo y ahora no lo quiero dejar. Hasta tal punto que mi médico ha buscado un medicamento 100% seguro y compatible con la lactancia. Quiero llegar a los 2 años y hacerla respetuosamente. La lactancia es lo más bonito y lo más fácil de mi maternidad.
    Gracias por vuestro trabajo.

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