Confusión tetina-pezón ¿qué es y cómo se puede solucionar?

Confusión tetina-pezón ¿qué es y cómo se puede solucionar?

Hace años que se debate si la confusión tetina-pezón existe o se trata de un mito. La verdad es que hay de todo, bebés que pueden succionar una teta, una tetina, un chupete y unas pezoneras… Y otros que les pones una tetina de biberón en la boca y parece que ya no saben ni quieren mamar más de la teta.

Hay dos principales retos con la alimentación en biberón y son tanto por el contenido como por el continente. En primer lugar, la tetina del biberón, por más que nos vendan que la tetina del biberón se asemeja al pecho no se asemeja en nada. Succionar una tetina o succionar un pezón requieren unos movimientos distintos tanto de la lengua como de la musculatura de la boca del bebé. En segundo lugar, la cantidad de leche que el bebé suele recibir de un biberón es muy superior a la que consigue mamando. Si a eso le sumamos que el tiempo en el que va a conseguir sacar la leche del biberón va a ser mucho menor que el tiempo que va a necesitar en el pecho: la frustración está servida.

Y es que hay bebés que parecen tener más habilidad para poder succionar cualquier cosa, mientras que otros se muestran perdidos y desconcertados en el pecho después de haber tomado 1 o varias tomas de biberón.

¿Qué hace un bebé que tiene la confusión?

Normalmente un bebé que tiene confusión se muestra inquieto a la hora de mamar, llegando incluso a rechazar el pecho. Algunos bebés incluso llegan a rechazar que se les ponga en postura para mamar, llorando y poniendo las manos delante del pecho.

Suelen empezar mostrando alguna dificultad a la hora de agarrarse, les cuesta saber dónde está el pecho y mueven la boca de un lado al otro sobre el pezón, parece que les cuesta empezar a succionar.

Cuando lo consiguen se muestran nerviosos, hacen ruidos y se mueven mucho en el pecho, parece que no se relajan y llegan a tironear del pezón de forma nerviosa.

Si la confusión avanza es cuando llegan a no querer mamar, reacciona incluso de manera agresiva cuando se les acerca al pecho, desesperando a cualquiera y dando por supuesto que el bebé ya no quiere mamar.

Claro, el biberón es más fácil

Lejos de lo que podría parecer, para ellos comer de un biberón no es más fácil que succionar el pecho.

La succión que hacen en el pecho es mucho más fisiológica y les permite controlar mucho mejor la deglución y la respiración, por lo que es una experiencia mucho menos estresante.

Cuando toman del biberón deben anteponer la lengua para frenar el flujo de leche que les cae y evitar así atragantarse.  

No es que sea más fácil o más difícil, es que es totalmente diferente y los movimientos que hacen para extraer la leche del pecho son muy complejos y “desaprenden” cómo se hace.

Además recibir grandes cantidades de leche artificial en muy poco tiempo hace que la experiencia de tomar el pecho sea frustrante y exasperante… requiere mucho tiempo y paciencia.

¿Cómo puedo arreglarlo?

Hay que valorar a cada bebé y cada madre, ver cual es la situación en particular. Si la confusión está empezando y hace poco que toma biberones lo más prudente es retirarlos. Hablamos de eliminar el biberón como recipiente para ofrecer la leche, no de eliminar tomas de leche extraída o leche artificial, ya que si el bebé las necesita o habéis optado por una lactancia mixta no se puede retirar toda de golpe. Se trata de ofrecer la leche en algo que no sea un biberón para intentar reducir al máximo la confusión.

Se pueden ir utilizando los diferentes métodos de suplementación y ver cuál os funciona mejor, de la misma manera se puede realizar la técnica jeringa-dedo que facilita que el bebé coloque la lengua en una posición similar a la que tendría  al mamar. De esta manera entrenamos al bebé para volver al pecho.

¿Qué más puedo hacer?

Otra cosa importante a hacer es no forzar al bebé a que se ponga a mamar, el pecho lo tiene que ver como una opción no como una obligación. Estar cerca del pecho en contacto piel con piel es muy positivo pero cuando lo pongamos cerca evitaremos al máximo “invitarle” a mamar, debe ser él el que haga el paso de buscar el pecho y mamar.

De la misma manera, si de noche podemos dormir juntitos y con poca ropa ese contacto sostenido nos ayudará de nuevo a que el bebé pueda ir situando de donde sale la leche.

¿Parece que se anima a mamar pero protesta al poco rato?

Esta situación también es bastante habitual, el bebé puede empezar relajado y a medida que pasa el rato se puede incomodar. Eso es debido a que la velocidad en la que se sacia no es tan rápida como con el biberón.

Si quiere mamar es muy positivo, así que se puede aprovechar y ayudarle a que le sea más fácil.

La primera técnica a probar es la técnica de compresión mamaria, que facilita que la leche salga un poco más rápido del pecho y el bebé no se desespere.

Otra técnica que podemos probar es usar un relactador, para que de esta manera el flujo de leche sea más constante y el bebé no pierda el interés en mamar.  

En esta entrada del blog dispones de más información de como usar el relactador y los trucos que debes ir usando para que no se acostumbre a succionar solo de la sonda.

¿Cuánto tiempo voy a tardar?

Esta es quizá la pregunta más complicada de responder. Es posible que no sea nada fácil, se pueden tardar semanas o meses en revertir todo el proceso.

Es un proceso laborioso que requiere trabajo y muchas ganas. Nadie puede determinar cuánto va a tardar el bebé en conseguirlo, nadie puede determinar si nos vamos a cansar antes de intentarlo.

¿Y si no lo consigo?

Es algo que puede pasar, no siempre se consigue que el bebé vuelva a mamar. Y cuando lo intentamos tenemos que tener presente que lo estamos intentando y no siempre se consigue.

 

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