8 de marzo, servicios mínimos en LactApp

8 de marzo, servicios mínimos en LactApp

El 8 de marzo es siempre una fecha importante para nosotras y es así por muchas razones. La más evidente es que somos mujeres y somos las primeras que queremos que la sociedad se concience, evolucione y se convierta en un lugar más amable para nuestras hijas. Pero, además, por el hecho de estar en LactApp, el feminismo corre por nuestras venas y forma parte de lo que nosotras llamamos “core”.

LactApp sí quiere ayudar a mejorar las lactancias del mundo pero para nosotras esto es una consecuencia de nuestra verdadera misión, que tiene que ver con facilitar el protagonismo de la mujer en su toma de decisiones. Porque cuando hablamos de lactancia hablamos de personas, de mujeres, de sus cuerpos, deseos, expectativas, vínculos, infancia…

Todos los organismos oficiales y cualquier profesional sanitario sabe que la lactancia es lo mejor para madre y bebé, lo avala toda la evidencia científica, no hay duda. Pero este mensaje acarrea también el peligro de confundirse y acabar pensando que la lactancia es un fin y, por ende, la madre un medio. E igual que el ejercicio físico no es un fin en sí mismo sino un medio para una vida más saludable, la lactancia no puede entenderse como una meta.

Lo que ya sabemos es que la madre quiere amamantar. Y a veces lo desea tanto que sufre para conseguirlo. No estamos aquí para presionar a la madre, ni convencerla, ni nada por el estilo. Nuestro deseo es estar ahí cuando la madre nos necesita e intentar acompañarla en SU camino, dar respuesta a las preguntas que todas nos hemos hecho alguna vez y unir las experiencias de maternidad que enriquecen nuestra sabiduría colectiva.

Y volvemos a nuestro 8 de marzo. Una huelga que respaldaríamos sin matices en cualquier otro momento y que ahora nos hace replantear nuestras raíces feministas. ¿Qué pasa cuando nuestro trabajo beneficia a la mujer? ¿Qué pasa cuando una empresa de mujeres para mujeres decide hacer huelga? Pues que la más perjudicada es la que está en la situación más débil y no queremos pagar este coste. Porque no queremos dejar de estar al otro lado para las madres igual que lo hemos estado siempre. Y, por otro lado, no podemos no hacer huelga. Por sororidad, por unión, por corazón.

Por todo ello, después de mucho debatir, hemos decidido sí unirnos a la huelga del 8 de marzo pero sí vamos a mantener nuestros “servicios mínimos” para que las madres puedan seguir usando la app y haciendo las consultas que necesiten. Aunque, evidentemente, priorizaremos las urgencias.

Esperamos que mañana sea un día que haga historia y nos ayude a darnos cuenta de nuestra fuerza.

Este 2018 será feminista, o no será.

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