“Todavía tenemos una asignatura pendiente con el tema de la lactancia” – Alba Sánchez, enfermera de neonatología

Hola, me llamo Alba y soy enfermera de Neonatología. Enfermera especialista en pediatría y asesora en lactancia.
Tengo que confesar que la aportación más bonita a mi trabajo me la regaló mi hija Jimena, con su lactancia. Siempre he procurado estar informada y formada en todo lo referente a mi profesión, porque me apasiona y porque considero que es mi deber profesional.

En el tema de la lactancia materna es cierto que lo que creía estar haciendo bien, no lo había adquirido por formación en la carrera o cursos específicos, sino por lo aprendido en el día a día de mi trabajo y por lo transmitido por todas aquellas compañeras que me enseñaron y me ayudaron tanto, en mis inicios en la enfermería Neonatal. Nunca me planteé si lo que estábamos haciendo era lo correcto, porque sinceramente no dudaba que no fuera así.

Últimamente se habla mucho de la responsabilidad que tenemos los profesionales sanitarios en el tema de la lactancia materna. Creo que a día de hoy podemos reconocer que nuestra formación ha sido durante muchos años nula, sesgada o simplemente escasa pero no creo que la responsabilidad haya sido toda nuestra.
El mundo de la Neonatología en los últimos años ha experimentado un cambio sustancial en la manera de desarrollar nuestra labor profesional y también ha sufrido un cambio sustancial nuestra forma de relacionarnos con las familias.

Hemos sido testigos de la apertura de nuestras unidades las 24 horas, de la incorporación de los cuidados NIDCAP, de la integración de los padres a los cuidados… Pero humildemente creo que todavía tenemos una asignatura pendiente con el tema de la lactancia.

Cuando me incorporé a trabajar después de mi maternidad, ya no podía seguir haciendo lo que hacía antes, porque sabía que no era lo correcto. Fue entonces cuando comencé mi formación en lactancia, formación que a día de hoy todavía no considero concluida.
Desde el primer momento he compartido lo aprendido con todos aquellos compañeros que me han querido escuchar. Necesitaba transmitirles lo que estábamos haciendo mal.

Quizás no hemos sido culpables de la no formación en lactancia materna en el pasado, pero sin embargo, creo que sí somos responsables de la no formación en el presente.
Todos los que trabajamos en estas unidades estamos formados para atender cardiopatías, para atender prematuros y grandes prematuros, para atender atresias de esófago, hernias diafragmáticas, sepsis Neonatal, depresiones perinatales… Sabemos hacerlo y lo hacemos bien. Nos formamos para ello porque sentimos la obligación de hacerlo y de mantenernos actualizados.
Pero todos los bebés que tienen este tipo de patologías tienen una cosa en común y no es otra que la necesidad de alimentarse. Por lo tanto, necesitamos saber mucho de alimentación. Y la alimentación enteral, engloba la alimentación artificial y la lactancia materna.
Durante muchos años nos hemos movido como pez en el agua con el manejo de la alimentación artificial y es por ello que tenemos mucha cultura de biberón.

No sé en otras​ ​unidades, pero en la que yo trabajo, la intención de lactancia al ingreso ronda el 80%. Por lo tanto, necesitamos saber mucho de lactancia materna. Perdón, la palabra no es necesitar, la palabra es DEBER.
Como educadores de la salud que somos, debemos promocionar y fomentar la lactancia materna y como profesionales de la unidad en la que trabajamos, somos responsables de la instauración y del mantenimiento de la misma.

¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que nos falta formación o por qué creemos que la que tenemos es suficiente? No caigamos en el error de pensar que es algo secundario, que no necesitamos estudiar y que es suficiente con nuestra experiencia personal.
Nuestras unidades engloban los factores más desfavorables para un buen inicio de la lactancia. Separación madre-bebé, recién nacidos con patologías graves al nacimiento, recién nacidos de partos medicalizados e instrumentalizados…

Es por ello, que nuestra labor juega un papel decisivo a la hora de ayudar a las madres y a sus bebés en el inicio de sus lactancias. No seamos nosotros la piedra en el camino para conseguirlo. Respetemos y atendamos a todas las madres por igual. A las que deciden alimentar a sus bebés con fórmula artificial y a las que deciden alimentar a sus bebés con leche materna. Porque cuando no estamos formados por igual en los dos tipos de alimentación, no las estamos respetando y atendiendo de la misma manera. Así que dejémonos de debates absurdos, de si radicalismos, de si modas… Y comportémonos en este campo de nuestra profesión con la misma profesionalidad que en el resto.

No me gustaría terminar sin expresar mi admiración y mis disculpas, a todas aquellas madres cuyas lactancias sobreviven a nuestras informaciones contradictorias y a nuestra escasa formación.

Un saludo compañeros.

Alba Sánchez

Enfermera de neonatología

Enfermera especialista en pediatría y asesora en lactancia.

 

 


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2 Respuestas

  1. Marta dice:

    Cuanta emoción removida con este texto, gracias por hacer visible la realidad actual. Soy madre de una niña que nació a las 29 semanas y sabíamos que queríamos una lactancia para nuestra pequeña. Para mí era una gran lucha cada día que se respetara nuestra decisión y hacer entender que tan solo con un poco de paciencia y saliendo de lo que suponían que era lo normal podía ser posible. A parte de madre soy enfermera y la verdad es que sentí decepción de mi profesión y sabiendo que queda mucho camino por hacer por la lactancia materna.
    Por cierto, Alma tiene 9 meses y continuamos con la lactancia. Todo es posible.

  2. María Daporta dice:

    Cuánta razón hay en tus palabras, compañera.
    Los profesionales que trabajamos en un servicio de Neonatología tenemos la inmensa responsabilidad de servir de guías y acompañantes a las mamás recientes que tienen a sus bebés ingresados y que desean hacer por ellos lo mejor y a veces lo único que pueden hacer, que es aportarles su leche maravillosa y poderosa, a pesar de las circunstancias, del dolor de la separación, de la preocupación, de la falta de contacto,…
    Y debemos asegurarnos de que la información que demos sea correcta, apoyada en la evidencia, avalada por la ciencia. Y reconozcamos con humildad que esta formación no se puede dar nunca por concluída.
    Nuestro objetivo debe ser que esas familias que ingresan con intención de lactancia materna se vayan de alta a sus casas con lactancias exitosas, con conocimientos, seguridad y confianza en que van a lograr amamantar a sus hijos tanto como deseen.
    Qué bonita misión, qué precioso trabajo y qué afortunad@s somos.
    Un abrazo.

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