"Hasta qué punto debemos depositar en los profesionales sanitarios nuestras expectativas de éxito"

Hoy contamos con una colaboración especial. Hace meses publicamos una crítica a un profesional sanitario que estaba dando consejos erróneos a una madre lactante y, a raíz de nuestro post, recibimos una crítica-reflexión muy interesante que nos hizo replantearnos cosas. En seguida contactamos con la mujer que había hecho el comentario y le pedimos que escribiera su reflexión para el blog y estamos muy contentas de compartirlo hoy aquí con vosotras.

¡Gracias Laura por alzar la voz y por animarte a compartir tu reflexión con nosotras!

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Hola, me llamo Laura, soy madre y médico de familia. A raíz de algunos posts con críticas hacia los profesionales sanitarios debido a su falta de conocimientos sobre lactancia, Maria de LactApp me animó a escribir algunas reflexiones sobre el tema.

Es evidente que los profesionales de la salud deben estar actualizados y que algunos consejos que se dan en las consultas están completamente fuera de lugar e incluso pueden perjudicar a muchas madres y a sus bebés. Es nuestro deber, como sanitarios, formarnos continuamente y como pacientes, exigir a nuestros médicos y enfermeras que estén al día en los temas que más nos preocupan.

Pero al mismo tiempo me pregunto hasta qué punto debemos depositar en los profesionales sanitarios nuestras expectativas de éxito. Amamantar es un proceso fisiológico complejo. En él influyen múltiples factores, no sólo biológicos. ¿Debería la lactancia ser vivida como algo instintivo y natural? Quizás el instinto no es suficiente. También necesitamos practicar (y equivocarnos) para ganar experiencia. Entonces ¿dónde están los conocimientos transmitidos a través de generaciones? ¿Qué ha pasado para que las mujeres necesitemos acudir a una consulta médica para que nos aconsejen sobre lactancia? ¿Qué ha ocurrido en nuestra sociedad para que algo, aparentemente natural, haya pasado a tratarse como si fuese un problema? La desnaturalización de la lactancia es preocupante. Probablemente, un reflejo de la transformación de la sociedad en los últimos siglos. A pesar de mis conocimientos como médico, tuve que ser madre para darme cuenta de lo realmente importante que es la lactancia para la salud física y emocional de los bebés (y de sus madres). Muchas mujeres nos enfrentamos a este momento de nuestras vidas desde la más absoluta ignorancia o desde el temor a lo desconocido. ¿Cuándo perdimos esa tan necesaria confianza en nosotras mismas? Por supuesto que durante la lactancia pueden surgir problemas, inconvenientes, necesidad de consejo… pero ¿significa eso que ocurre algo patológico? ¿Dónde está la diferencia entre un problema y un trastorno o enfermedad? Quizás sea necesario dejar las inseguridades de lado, escucharnos más (¡y escuchar a nuestros bebés!), guiarnos por el instinto y, sólo si algo va mal, consultar a un profesional formado.

Por todo esto pienso que la crítica hacia los profesionales sanitarios que dan malos consejos a sus pacientes, debe trasladarse a un nivel superior: a la sociedad. En muchos profesionales pesan todavía prejuicios, creencias y mitos, reflejo de la sociedad en la que se han formado.

La relación médico-paciente debe basarse, a mi juicio, en la autonomía y la confianza. Creer al médico porque sí (como se hacía antes) puede resultar peligroso. Frente a los paternalismos, optar por los consensos, reconocer las propias limitaciones (un ejercicio que como médicos deberíamos practicar a diario) y que los pacientes tengan expectativas ajustadas y realistas sobre sus problemas de salud. Acudiremos a un pediatra por muchos motivos a lo largo de la vida de nuestros hijos y el pediatra estará atento y velará por muchos más aspectos de los que se hablan durante la visita. Para la lactancia encontraremos otros recursos, pero para determinados momentos, sólo tendremos a los profesionales sanitarios.

Creo que si las mujeres visibilizamos la lactancia, intentamos frenar o revertir esta desnaturalización galopante en la que vivimos y conseguimos cambiar la sociedad, probablemente ya no habrá médicos y enfermeras dando consejos desafortunados, pero para cuando esto ocurra, tampoco nos hará falta recurrir a ellos.

 


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No hay respuestas

  1. Aupau dice:

    La falta de confianza en los pacientes y el paternalismo de la mayoría de profesionales de salud es el mayor problema sobretodo en pediatría. La desnaturalización de la lactancia la hemos causado los mismos profesionales, creando una dependencia de los pacientes de nosotros mismos, disminuyendo la confianza en ellos mismos, con nuestros comentarios paternalistas y muchas veces desafortunados.

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