Oda a mis tetas

Oda a mis tetas

Sí, oda a mis pechos que han cumplido con uno de sus cometidos principales: amamantar a mis bebés.

Oda a mis tetas que han calmado, protegido y alimentado a mis hijos tanto como hemos necesitado.

Oda a mis tetas que me liberaron como nada lo había hecho, de prejuicios y de mitos, de falsas realidades…

Oda a mis pechos que han sido compartidos con y entre ellos, juntos y con amor, con mucho amor.

Oda a mis pechos, antes turgentes y redondos en tamaño y forma, que crecieron y cambiaron durante el embarazo avisándome de que se avecinaban grandes cambios, ayudando a mi instinto a prepararme, a saber que nada iba a ser ya igual.

Oda a ellos que me han mostrado tantos caminos, entre los que me han llevado a ser quien soy hoy, a estar donde hoy estoy, en lo personal y en lo profesional…

Me han mostrado el camino de la libertad, de sentir poder con cualquier límite impuesto, de romper barreras con tan solo el amor, que parece poco, pero lo es todo…

No todo es de color rosa, no…

Cuando crees que por fin lo sabes todo, que te has empollado el manual de instrucciones y te das cuenta de que la hostia va a ser inmensa proporcionalmente a lo que crees que sabes pero ya no puedes frenar, es legendario…

Cuando crees en grandes verdades que pueden resultar farsas…

Cuando crees que estás en lo más bonito y te invade la oscuridad, es ahí donde te das cuenta de que la verdad está en tus manos y cada mujer tiene la suya propia. Es duro, es gris, incluso negro, pero necesario como la vida misma. Eso es aprender a andar.

Sí, la teta se vuelve oscura cuando sientes agitación, cuando te sientes esclava dentro de tu propio cuerpo, cuando te haces prisionera de tus propias decisiones, cuando piensas que es cosa de dos pero en realidad está siendo cosa de uno, y tan sano es cuando pasa, como cuando no pasa, todo forma parte del camino, de aprender, de crecer… y sí, sin llegar a este extremo, hay momentos en los que puede no apetecerte, momentos en los que tener un bebé pegado a la teta con insistencia puede irritarte, y aprender de las sensaciones es removedor. El lado oscuro también forma parte del ciclo y de nosotras mismas.

Oda a las tetas, aquellas que nos han acompañando en muchos momentos de la crianza, aquellas que han calmado, han consolado, han divertido y dormido a mis hijos todos los días, infinitas veces…

Aquellas que por derechos adquiridos han pasado de ser mías, a ser también un poco suyas…

Aquellas que me han regalado las miradas más tiernas, los mordiscos más pícaros.

Aquellas que han sabido frenar mi ritmo cuando tanto lo necesitaba, regalándome de vez en cuando una mastitis salvadora que me ha obligado a meterme en la cama y a descansar. Gracias benditas obstrucciones.

Oda a mis pechos, aquellos que me han hecho descubrir a grandes mujeres y a grandes hombres y me han devuelto la fe en la humanidad, en el instinto, en la maternidad, en la valentía… La valentía para soltar, para decir que no y salvarme en según qué momentos, con franqueza, con seguridad y con decisión.

Oda a mis tetas que han aguantado estoicamente grandes reproches y meteduras de pata, y aquí siguen con suficiente firmeza como para hacer comer palabras y miradas inconclusas al personal, que envalentonado osaba decir según qué tonterías.

Oda a mis pechos, que hoy no se parecen en nada a los de hace siete años, que su firmeza ya no tiene nada que ver con el aguante de la piel, pues aunque desde fuera no lo parezca, mi pecho está más firme, terso y orgulloso que nunca.

 

Descarga LactApp gratis

LactApp es la app que te acompaña durante toda tu lactancia y te ofrece respuestas personalizadas según tu perfil y el de tu bebé. Puedes usarla ya desde el embarazo y hasta el momento de destetar.

DescargarAndroid Descargar IOS
Share

Un comentario sobre “Oda a mis tetas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *