¡No me esperaba que mamara tanto!

¡No me esperaba que mamara tanto!

Pues no, para nada me lo esperaba, y me parece que no me equivoco si digo que una gran parte de mujeres que son madres por primera vez, tampoco se lo esperaban… Y, ¿por qué?

Es difícil saber por qué tenemos estas expectativas en relación a nuestros bebés. Quizá porque tenemos poco contacto con bebés en nuestro día a día, quizá porque la experiencia de la maternidad es tan intensa que no te das realmente cuenta de la situación hasta que la vives en primera persona, quizá porque los comentarios que nos llegan (por desgracia) a día de hoy todavía sean del estilo:

Cierto es que dependiendo mucho de las personas que te acompañen en el camino del embarazo, es probable que los mensajes que por desgracia aún te lleguen sean del estilo:

“El bebé mama 10 minutos de cada pecho cada 3 horas”

Sí, es muy probable que tu entorno, ya sea familiar, amistades e incluso profesionales, lancen este mensaje casi a diario cuando ya estás en el último trimestre. Pero también es muy probable, que mucha de la información que te llegue vía humanidad te chirríe y decidas informarte por otras vías como bibliografía, blogs, revistas, Internet y redes varias y si das con el botón correcto llegues a la información veraz, a la que la evidencia científica sostiene, a la de la OMS y otras organizaciones serias y contrastadas y leas el famoso:

“La lactancia materna es a demanda”

Bien, una vez llegadas a este punto, investigamos un poco más sobre lo de “a demanda” y entendemos que es cada cuanto el bebé quiera/necesite.

De acuerdo, así será.

Lo que no nos podemos imaginar es que la demanda de un bebé puede llegar a ser frenética, eterna, inmensurable, y estamos muy acostumbradas a medirlo todo: cantidades, tiempo, etc. Y aquí amigas, la cosa cambia, a mano solo tendremos nuestra base de conocimientos y nuestra intuición y esto, quieras o no, al principio puede hacernos sentir abrumadas, sobrepasadas…

Que todos los bebés son distintos sí, pero los bebés, ya sean flaquitos o ya sean rechonchitos de mejillas rosadas, como el de las revistas, aquellos que siempre salen con los ojos cerrados y cara de saciedad absoluta, son en realidad auténticas bombas de succión…

Hay tantos tipos de bebés como bebés hay en el mundo, algunos chupan el pezón con calma y delicada devoción y pueden hacer de una toma una auténtica eternidad, otros son auténticos succionadores profesionales y extraen la leche de tu pecho a la velocidad de la luz pero a los 20 minutos piden otra vez. Otros depende del momento del día hacen una cosa u otra. La cuestión es que lo que seguramente no hemos “comprendido” con lo de “a demanda” es que los bebés no solo maman para alimentarse, sino que maman por placer, para practicar el reflejo de succión, por consuelo, para calmarse o para dormirse, incluso maman para quererte y eso señores y señoras se traduce en tener uno o dos pechos fuera durante muchísimas horas al día, en algunos casos “sin descanso(*3)” otras con descanso fugaz, pero al fin y al cabo, los pechos verán la luz del día y la oscuridad de la noche muchas más veces y horas de las que nos habríamos imaginado.

A menudo, el hecho de seguir al pie de la letra “el manual de instrucciones”, como anticiparnos a las señales de hambre, hacer piel con piel, abrazar sin límites a nuestro bebé, etc., no funciona como esperábamos, es decir, sí que funciona, pero el bebé sigue demandando, llora más de lo que nuestra cabeza tenía previsto, se despierta cada hora… Todas estas situaciones completamente habituales pero que nosotras no esperábamos hacen que nuestro corazón se acelere y que pensemos que estamos fallando en algo. Son sensaciones que pueden llegar a ser muy agobiantes y es ahí donde el soporte y recursos son básicos, pero en resumen, todo forma parte de la adaptación a la maternidad, y la adaptación de nuestro bebé al mundo. Poco a poco todo se irá poniendo en su lugar y pasaremos a otra etapa.

Seguramente leeremos este post y cuando llegue el momento, la alta demanda de nuestro bebé nos seguirá sorprendiendo y es que hay cosas que no basta con interiorizarlas, hay que vivirlas. La gran diferencia en nuestra calidad de vida durante el posparto está en cómo las vivimos, si lo hacemos con cierta naturalidad, el camino se volverá más llano.

Eso sí, es muy importante no generalizar, es por este motivo que os explicamos algunos signos y excepciones a tener en cuenta:

  • Aunque la lactancia materna es a demanda, es muy importante que los primeros días y hasta que el bebé haya recuperado el peso del nacimiento, nos aseguremos de que el bebé mama lo que debe, y para eso debe ser capaz de despertarse y mamar un mínimo 8 a 12 veces en 24 horas.
  • Moja y ensucia pañales a menudo. Dentro de la app de LactApp encontrarás un Test de lactancia para que puedas valorar si habéis establecido la lactancia de forma eficiente.
  • Si tu bebé está enfermo, es prematuro o de bajo peso o no cumple las 8 tomas mínimas, la demanda la dirigirás tú hasta que se recupere.

En la app de LactApp encontrarás un apartado de consultas específico para estos aumentos de demanda del bebé, para que puedas valorar las causas y buscar soluciones.

¡No te pierdas nuestro artículo sobre los 10 accesorios que te recomendamos para tu futura lactancia!


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