“Mi lactancia cambió su rumbo por una visita a la matrona y otra mamá”

Comenzaré este relato presentándome: Me llamo Raquel, tengo 33 años y fui mamá de Leire hace casi 11 meses. Voy a ser sincera, durante el embarazo me informé lo justo sobre la lactancia, fui bastante ignorante de este mundo hasta que me vi inmersa en él. A día de hoy, tengo claro que debía haberme informado más antes de parir o haber contactado con más madres y compartir experiencias. Pero bien es cierto que también debes ser madre para poder entenderlo todo mejor.

Mi parto por cesárea se produjo después del fracaso del parto por inducción, me tire ingresada casi 2 días con prostaglandinas primero y con oxitocina después, para no dilatar ni 2 cm. A las 00 del día 24 de junio me hicieron una cesárea, ignorante también, de las consecuencias que me llevaría aquello. Yo sabía que lo mejor para empezar la lactancia con éxito era “el piel con piel”, cosa que no tuve. Perderme esto es algo que me acompañará el resto de mi vida. No tuve a Leire conmigo hasta casi 7 horas después. Permanecí toda la noche en observación ya que tuve atonía uterina. Leire fue un bebé grande, peso casi 4 kilos y se la veía bastante gordita.

Mi primer recuerdo del inicio de la lactancia no me gusta, es así de duro decirlo, pero no me gustó todo lo que rodeo a ese momento. Me subieron a la habitación y yo lo que realmente quería era ver a mi bebé, cogerla, tocarla y ver su carita, bracitos, manitas etc, pero no fue así. Una enfermera nada más entrar por la puerta con la camilla cogió a Leire y me la puso tumbada al lado y me dijo “venga póntela al pecho”. Este primer momento como era de esperar, con dolor en la barriga, atontamiento, cansancio… salió mal. Hice lo que bien pude con la teta y con la boquita de Leire. Y siguió saliendo mal, porque comenzaron las visitas… Nunca había enseñado la teta en público y en este momento 4 personas estaban observando como daba de mamar a Leire, lo cual me generó una angustia bastante grande. Si este relato sirve para ayudar a alguna futura madre, por favor os digo que inicies vuestra lactancia vosotras solas con vuestra pareja, y NADIE MÁS.

El enganche no fue correcto desde el comienzo, así es que ahí comenzaron los problemas. Esos dos primeros días en el hospital la ponía en la teta, erróneamente cada dos horas, sin tener muy claro que era lactancia a demanda, es por ello que esas noches en varias ocasiones lloraba y lloraba y no sabíamos que la podía pasar. Su primera noche la pasó conmigo en la cama 3 horas mamando, o enganchada, ya que nunca sabré si succionaba algo de verdad. Fue esa noche cuando ya fui consciente de lo que tenía conmigo, la miraba y por fin podía contemplar a mi hija como había querido hacer horas antes.

Al siguiente día, su segundo día de vida, empecé a darme cuenta de que me estaban saliendo una especie de moratones en los pezones, la teta derecha estaba peor. Pensé que sería normal. A lo largo del día, los moratones empezaron a doler, y yo seguía sin preocuparme mucho. Las enfermeras venían preguntándome qué tal y yo tonta de mi decía que bien aunque con un poco de dolor… una de ellas me recomendó Purelan y unas conchas protectoras. Yo sinceramente no sabía ni de lo que me estaba hablando. Mi marido fue inmediatamente a comprarme ambas cosas. El Purelan me lo puse pero las conchas las deje sin abrir. Recuerdo como me sentía aturdida, atontada, mareada. Seguía sintiéndome incómoda cada vez que sacaba el pecho y había gente. Vuelvo a repetiros echad de la habitación a las visitas cuando deis de mamar. Esa noche empecé a pensar que algo estaba yendo mal, porque Leire hacía poco pis y tenía los labios como cortados.

Llegó el día del alta, y Leire había perdido 300 gramos, cosa que la pediatra vio normal, aunque añadió que estaba un poco deshidratada porque tenía los labios muy sequitos. Ese día se me inflaron los pechos de forma descomunal, la subida de la leche, que yo vi también como algo normal. Al día siguiente ya en casa y solos los tres empecé a ser consciente de que había un problema, los pezones estaban casi en carne viva y cada vez que mamaba me dolía una barbaridad. Estaba empezando a “odiar” el momento de darla de mamar, sufría, no disfrutaba nada. En su quinto día de vida, tocaba visita al pediatra y vimos que no recuperaba el peso, dormía y no había manera de ponerla a mamar para que la doctora viese el agarre. Había que solucionar esto urgentemente. Me dijo que me comprará un sacaleches, y que intentará sacarme la leche y dársela con una jeringuilla y que me viera una matrona lo antes posible.

Al día siguiente cambió el rumbo de mi lactancia con esa visita a la matrona. Descubrí lo que eran las posiciones, un buen agarre, un buen cojín de lactancia, lo que era vaciar el pecho, vi como salía la leche (cosa que ni había intentado hacerme, aunque me dolió horrores), y coincidí con otra mamá que digamos que ayudó a salvar mi lactancia, recomendándome unas pezoneras, otra cosa que no sabía ni para que servía. Ese día cambió todo, aunque me faltaba por sufrir un poquito más. Al día siguiente tocaba pediatra y Leire había vuelto a perder peso y yo empezaba a tener fiebre y escalofríos, me sentía muy mal pero no pensé en tirar la toalla a pesar de que la pediatra me dio el nombre de alguna leche artificial por si ya no podía más.

Afortunadamente, empecé a mejorar, usaba las pezoneras para darle de mamar y Leire comenzó a succionar mejor, mis pezones poco a poco fueron curándose y además me servían para ver que tenía mucha leche, la duda que siempre tenemos de si sale o no sale algo, y también seguía usando el sacaleches. Poco a poco, en un par de semanas, ayudada por todo esto, añadiendo las conchas protectoras que por fin me puse y yendo todo el día con los pechos al aire, mejoré. En la siguiente visita con la matrona me dijo que lo intentará sin las pezoneras, al principio me resistía pero al final las quité y empecé a darme cuenta de que ya estaban casi curados, porque no me dolían. Al mes Leire había recuperado el peso e incluso había ganado bastante, cada día estaba más gordita y fuerte. A partir de entonces, empecé a informarme, a leer, a analizarlo todo, a entender como era esto de la lactancia. Y a convertirme en una defensora a ultranza.

Tuve alguna perla de leche al poco tiempo, pero se curó sola. No hemos tenido crisis, ha mamado casi siempre igual, unas 12 veces al día hasta los 6 meses aproximadamente y casi siempre de la misma postura. Solo tuvo una mini crisis a los 5 meses, que parecía que rechazaba la teta, especialmente la derecha, esta fue la que más sufrió las grietas y siempre ha mamado menos de ella. A la semana volvió a la normalidad. Y aquí estamos 11 meses después felices con nuestra lactancia. Con mi incorporación al trabajo me hice un banco de leche que duró casi hasta que Leire tuvo 6 meses, y ya con la AC introducida sigue tomando su teta. No he vuelto a sufrir nada con la lactancia, en ocasiones después de horas sin darla de mamar se me han llenado mucho y una vez tuve una pequeña obstrucción que simplemente se solucionó dándola de mamar por la noche. No sé si tendrá algo que ver o no, supongo que sí, pero Leire come fenomenal y de todo, y además en 11 meses no se ha puesto malita ni un solo día.

En estos meses he aprendido muchas cosas, pero sobretodo que la teta no es SOLO alimento, es protección, es seguridad, es AMOR. Leire se duerme todas las noches con su teta izquierda y cada vez que se despierta se vuelve a dormir con ella. Durante estos meses he escuchado multitud de estupideces, como, “si se despierta es que tiene hambre”, “la vas a tener que dar LA”, “Uy a ver si tu leche es de mala calidad”, “pero todavía sigues, la van a salir caries”. Leire se destetara cuando ella quiera, mientras tanto seguiré disfrutando viendo como me toca con sus manitas la cara, las orejas, el pelo… mientras succiona, como cierra sus ojitos y se duerme mamando, como se calma si tiene un berrinche…. disfrutad de estos momentos porque sólo pasan una vez en la vida. Hay que ser fuertes y no tirar la toalla, dar nuestra leche a nuestros hijos es TODO VENTAJAS. Yo me siento muy feliz de haber superado los obstáculos del comienzo y de seguir alimentando a mi hija con mis pechos. También tengo que agradecer a mi marido porque estuvo siempre a mi lado apoyándome en los malos momentos, cuando llegaba la hora de mamar, y se me saltaban las lágrimas del dolor, cuando se fue urgentemente a comprarme todos las cosas que nos estaban recomendando, cuando contactó con las matronas que nos atendieron… y porque nunca me dijo de tirar la toalla y darle leche artificial. Disfrutamos mamando, sea donde sea, sea con quien sea, y animo a todas las mamás desde estas líneas a que luchen por sus lactancias, pidan ayuda, se informen y que confíen en sí mismas.

Raquel.

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3 Respuestas

  1. miriam dice:

    Me encanta lo que has escrito, me siento identificada aunque yo no tuve problemas, también me he vuelto una defensora a ultranza. Ojalá pudiéramos comentar nuestras experiencias para ayudar a otras madres que empiezan y para seguirnos ayudando las que ya hemos andado parte del camino, pero aun nos queda mucho por recorrer.

  2. Ana dice:

    Ostras me ha sentido muy identificada. Mi bebé tiene 12 meses y nació prematuro con 36 semanas. Además lo ingresaron en la ucin así que no hicimos piel con piel y hasta sus 24h de vida no me “dejaron”darle pecho por que decían que con el suero estaba hidratado… Así que nada cuando intenté darle ni se cogía ni succionaba ni nada y lo primero que hicieron fue darle un biberón, cosa que no vi bien. Pero si no me sacaba nada algo debía de comer… Bueno pues con todo esto tuve problemas con el agarre hasta los 5 meses. Lloraba de dolor. Me daba hasta miedo tener que darle por el daño que me hacía. Tuve grietas. Mastitis. Obstrucción y perlas. Todo lo malo que te puede pasar. Y hasta que llegó el día en que el dolor se fue y puedo disfrutar de darle el pecho. Es lo que más me gusta. Además ahora estoy súper contenta de no haber tirado la toalla a pesar de todos los problemas que tuve, por que me ncanta darle de mamar y como tú. Soy una gran defensora de la LM. Besos.

  3. Susana dice:

    Si a 17 horas de parto en el que no conseguí dilatar más que 4 cm, y que al final acabó en cesárea de urgencia porque ya había sufrimiento, le unes que mi pequeño nació hipoglucémico y estuvo 11 días ingresado en neonatos imagínate. Pesó 3890 y le tuvieron que dar biberón porque no retenía la glucosa y luego alimentación asistida por sonda 11 días…más los biberones que le daban. Desde el día siguiente de nacer, yo iba a la sala de lactancia a ponerme el sacaleches para ver si me subía…todo el mundo decía que no iba a ser posible, porque ni había parido, ni tenía al niño conmigo para que succionara… Dos días y medio después sentí como mis pechos se llenaban y los vacié en un biberón. Me eché a llorar. A partir de ese momento en la sonda lo que le ponían era mi leche. También empezó a sacar cuando le ponía al pecho. Y aquí estamos, casi 11 meses después, con estancia en la UCI a los 3 meses por una bronquiolitis incluida, y mi incorporación al trabajo, y enganchados a la teta. Donde quiera, cuando quiera y cuanto quiera. Y hasta que quiera.

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