"Las mamás que piensan que no pueden volver a la lactancia, pueden hacerlo"

"Las mamás que piensan que no pueden volver a la lactancia, pueden hacerlo"

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Hace una semana recibimos el relato de Brisa y nos dejó boquiabiertas. Por que a pesar de todos los palos en las ruedas que le han puesto, todas las informaciones erróneas y desactualizadas, ella consiguió salir adelante y luchar por su lactancia y por su hijo. Gracias por compartirlo con nosotras.

 

 

“Mi nombre es Brisa Carranza, como veterinaria soy amante de lo natural. Desde siempre, tuve la idea de que cuando fuera mamá daría pecho hasta que me fuera posible. Incluso decía que no quería volver a trabajar para dedicarle toda mi atención a mi bebé.

Cuando llegó el momento de ser mamá de mi hermoso príncipe Erick, lo primero que quería era darle pecho, pero lo llevaron a los cuneros y me lo trajeron una horas después… Llegó la enfermera “especialista en lactancia” y me “enseñó” a darle pecho a mi bebé.

Como la mayoría, Erick no quería y me decía que le complementarían con fórmula. El problema era que Erick devolvía la leche, no toda, pero la devolvía. Mi instinto de mamá (ahora ya lo reconozco) me decía que él regurgitaba por la “mugrosa fórmula” como yo le llamaba y le dije a mi esposo que llegando a casa me empeñaría en no darle ni una gota más de fórmula.

El pediatra nos dio de alta y nos dijo: “Pecho a libre demanda. Todo lo que quiera. Casi siempre los bebés varones piden cada dos horas. Y le complementa con fórmula”.

¡¡Pero qué confuso es eso!!

En ese momento no lo vi así, pues estaba con la emoción de llevarme a mi bebé a casa, pero ¿cuándo complementar? ¿La leche materna necesita complemento? ¿Cuántas onzas? ¿Libre demanda y cada dos horas?

Obviamente, no resolví dudas ahí y me fui a casa con mi bebé, con la felicitación de la enfermera diciéndome que el bebé ya se había prendido muy bien. Me dolía, pero poco, y pues como mi mamá, abuela y amigas me habían dicho que dolía, pues pensé que tenía que aguantar. No podía yo ser tan débil. Era algo necesario para mi bebé por sus beneficios.

Así que la primer semana fue fatal. Erick comía, se quedaba dormido en el pecho, mi esposo me lo quitaba para ponerlo en la cuna y se despertaba llorando, así que lo ponía en el pecho otra vez. Fue agotador, y yo pensaba que esta situación no podía beneficiarme a mí, ni a mi bebé, pues se quedaba con hambre.

Después de 3 días, me rendí a darle fórmula. Y dormía más, pero no podía con la culpa de darle esa “cosa procesada”. El resto eran grietas, sangre, llantos, desesperación, desvelos… Finalmente, fuimos con el pediatra, que según yo me haría sentir más tranquila y me daría la info que necesitaba. Cuando llegué, me dijo: “El pecho a libre demanda solo hacía que los bebés tuvieran cólicos y gases y que sí, era el mejor alimento, pero que tenía que complementarse con fórmula”.

¿Qué sabía yo de eso? Nunca había tenido un bebé… Así que pensé que no tenía sentido pero que él era el doctor. Me dio una receta que decía que el bebé tenía que comer 6 minutos de cada pecho, luego 3 oz de leche que tenía 25 min. para acabarse. Si en los 25 min no se lo termina, se va a esperar 4 horas y le ofrecemos lo mismo. Si el bebé pide comida antes. le va a dar agua endulzada con miel, suero Pedialyte®, o té endulzado con miel, porque a los bebés les da sed!

Y de nuevo, quién era yo para llevarle la contraria. Me fui no muy convencida pero en ese momento pensé que para mí mejor que un experto me dijera que le debía dar el pecho solo 6 minutos. Lo pensaba por las grietas y el dolor, no porque yo quisiera.

Sufrimos igual, porque Erick pedía comida antes (obviamente) y yo como ogro dándole solo suero, y suero, y suero porque se me hacía menos malo que darle jarabe de maíz alto en fructuosa.

Erick tenía cólicos y gases así que el doctor me dijo que suspendiera el pecho por 3 días porque la lactosa de mi leche era lo que le estaba afectando. Ese día fui con mi ginecóloga que me dijo que se me había hecho un seroma en mi herida de cesárea, así que tenía que tomar antibiótico. Ella me dijo que no interfería con la lactancia pero el pediatra me dijo que mejor que supendiera el pecho ya definitivamente, porque le hacía daño a mi bebé con antibiótico. Así que me dió mucho miedo y no lo volví a dar.
Sufrí muchísimo porque siempre quise darle pecho. Y me sentía muy muy triste (como si el posparto no fuera suficiente). Después de esto, vinieron 3 cambios más de leche porque Erick seguía con malestares. Hasta que un día le vino un cólico horrible, y el pediatra me dijo que teníamos que darle una leche especial que costaba $600 😱 y endulzarla con Splenda®. Rompí a llorar y le dije a mi esposo NO. Teníamos que cambiar de pediatra. Que no le podíamos dar eso a un bebé menor de un mes.
Reconozco que tardé en cambiar de pediatra, pero vuelvo a lo mismo: ¿Quién era yo para contradecir al Pediatra? Aunque no sonara lógico nada de lo que decía, pensé que solo querría lo mejor para él.
Y así pues llegamos con mi nuevo pediatra que se sorprendió en extremo de todo lo que me habían dicho. Me recomendó que volviera a darle pecho, que a mi bebé no le pasaría absolutamente nada y que sus malestares se irían. Cabe mencionar que Erick no aumentaba de peso. Le comente que ya hacía 3 semanas que no le daba el pecho y me dijo: “si usted se prende al bebé, la leche va a salir”.
Así que me fuí a casa feliz. Recuerdo que me quité la ropa de arriba, le quite la ropa a Erick y solito busco el pecho. ¡Fué un momento mágico para mi! Obviamente, no fue para nada mágico lo que siguió. Volvió el dolor y las grietas… Pero gracias a Dios encontré a mi asesora de lactancia que me ayudó a usar el sacalaeches y me dijo: no debe de doler.
Cuando Erick se prendió de la manera correcta!!! Wow!!!
Pasamos llantos igual, porque Erick se acostumbró al biberón y era difícil para él dejarlo. Así que fue un proceso para mí muy largo entre pomadas antigrietas, llantos de Erick y míos.
¡¡Hasta que por fin lo logramos!! Y se prendía al pecho todo el tiempo. No sabía si era normal pues todas las mamas me decían que tenían un horario. Aun así, no me rendí. Después tuve una obstrucción muy molesta, pero salimos adelante y un mes después, lo logramos. Y pude darle a mi bebé lactancia materna exclusiva.
Aún ahora puedo decir que no ha sido fácil, pero amo saber que puedo alimentar a mi bebé, que estoy haciendo lo mejor para él y sobre todo el vínculo que desarrollamos es más allá de lo imaginable. Estoy impactada con la poca información que hay, y creo que si las demás mamás tuvieran esa información, las estadísticas de mamás lactantes serían diferentes.
Para terminar, decir que Erick subió muchísimo de peso después de conseguir darle solo mi leche, cero cólicos, cero gases y cero regurgitaciones”


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0 comentarios sobre “"Las mamás que piensan que no pueden volver a la lactancia, pueden hacerlo"

  1. En muchas ocasiones hay que escuchar nuestro instinto y no hacer tanto caso a lo que nos dicen, en mi caso después de una cesárea me decían que la leche no me subiría hasta los 5 días más o menos y si me subía….que mientras pusiera a la bebe 10 minutos de cada pecho cada tres horas y que mientras la suplementara con unos biberones que ellos me daban, pero yo me negué le dije a mi marido que eso no era así, mi suegra decía que yo no podía saber más que los médicos y en un descuido la vi metiéndole uno de esos biberones. Gracias a que había leído mucho del tema durante el embarazo, a páginas como está y a que confíe en mi instinto hoy que la bebe tiene dos meses y 4 días seguimos con LME y así hasta que ella quiera.

  2. Me pasó mismo qué a vosotras, el pediatra era de la antigua escuela, los consejos de la familia peor, del estrés tuve una obstrucción y és cuándo busque una asesora de lactancia porque era vacaciones y el grupo de lactancia estaba cerrado, gracias a ella lo superé y en septiembre me fui a mi grupo de lactancia sin el qué ahora no puedo vivir.
    Sobretodo mucha paciencia y acudir a buscar ayud.

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