La mente del recién nacido

Cuando miras a un bebé recién nacido enseguida te das cuenta de su inmadurez física. Es pequeño, tiene que crecer mucho para llegar a ser un niño y todavía tiene que crecer más para llegar a ser adulto. Quizás resulta un poco más difícil darse cuenta de que a nivel psicológico, también es muy inmaduro.

Me gustaría dar unas pinceladas sobre lo que podríamos llamar vida psíquica del bebé recién nacido para tener mayor comprensión de lo que puede llegar a ser su mundo y poder empatizar con más facilidad.

El bebé recién nacido no tiene conciencia de ser una personita separada de su madre. No sabe que es un ser individual, no ha desarrollado su propio “yo”. Nace en estado fusional, siente a la madre como una prolongación de sí mismo, depende de ella para su supervivencia. Por eso vive tan mal la separación, porque sin la madre el bebé siente, de forma no consciente, que falta parte de sí mismo y eso le genera malestar, tensión. Poco a poco, a través de un largo proceso en el que la relación madre- hijo es de vital importancia, el bebé irá tomando conciencia de sí mismo y de su existencia individual.

Debido a la falta de “yo”, el bebé no es capaz de diferenciar su mundo interno del mundo externo en el que vive. No sabe que hay estímulos que provienen del exterior de su cuerpo y otros que provienen de su interior. Según el psicólogo P. Osterrieth “los sonidos de la radio o de la voz materna no están “más fuera” del niño que las impresiones provocadas por sus propios movimientos”. Siente de igual forma lo que viene de dentro que lo que viene de fuera de él.

El recién nacido recibe todas estas impresiones y estímulos pero no tienen ningún significado, como no tiene experiencia previa no los puede relacionar con nada. El bebé ve pero no sabe lo que ve, oye pero no sabe lo que oye, percibe los sabores pero no sabe qué son ni de dónde provienen… aunque sí tiene preferencias, por ejemplo por la voz materna, por el sabor dulce, por el calor y no por el frío.

Todas estas impresiones que va recibiendo el bebé se suceden en una especie de continuum, para él, no hay antes ni después, ni relación causa- efecto. El bebé vive un ahora continuo que le causa bienestar o necesidad. Su estado oscila entre el placer si sus necesidades están cubiertas, y la tensión si no lo están.

A nivel de las estructuras cerebrales, se dice que el recién nacido es una criatura subcortical porque no dispone de un neocórtex plenamente funcional. El neocórtex es la estructura que nos permite el desarrollo de las funciones mentales superiores y no comienza a funcionar hasta aproximadamente los dos años de edad. Al nacer, el bebé solo cuenta con el sistema instintivo y el sistema emocional necesarios para su supervivencia, no puede razonar, ni comprender, ni aprender y mucho menos manipular como afirman muchas falsas creencias como por ejemplo: “ahora que lo tomas en brazos, calla ¿es que no ves cómo te toma el pelo?”

En síntesis, el bebé recién nacido tiene un psiquismo tan poco desarrollado que es tremendamente vulnerable al medio y depende de sus cuidadores, especialmente de la madre para ir construyendo su propia identidad.


Rosana Gadea

Soy madre de dos niñas de 13 y 11 años. Las dudas y las vivencias durante los primeros años de maternidad despertaron mi interés por profundizar en la lactancia y crianza. Me formé en ambas y actualmente soy asesora de lactancia y orientadora en crianza en la asociación De mare a mare.


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1 respuesta

  1. María Eugenia dice:

    Gracias por esta magnífica entrada, Rosana. Como sabes, ya hace mucho que mis hijos dejaron de ser bebés, y aunque me hubiera venido muy bien tener esta información entonces para entender mejor sus estados de ánimo, me alegra al menos saber la explicación ahora.

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