La leyenda de la hora bruja…

Desde las entrañas de la sabiduría ancestral femenina te traemos la verdad sobre el misterio de la hora bruja que aún a día de hoy acecha a nuestros bebés y los invade de un enigmático desconsuelo…

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Hace millones de años, una bruja buena de lactancia llamada Protetum decidió darnos un poder mágico a las madres. Cómo las humanas traemos al mundo bebés pequeños e inmaduros, haría brotar leche de nuestro pecho para que los pudiéramos alimentar y hacerles crecer sanos y fuertes. Protetum había decidido que amamantaríamos a nuestros bebés de noche y de día tal y como los animales alimentan a sus crías.

Cerca de la casa de la bruja buena, vivía una joven bruja llamada Antitetum. Gruñona y cascarrabias, la bruja se dedicaba a poner las cosas difíciles a las madres y, de paso, reírse un poco de la bondad y los conjuros hermosos de Protetum. Tenéis que saber que ella no siempre había sido así, pero desde que las fuerzas oscuras le regalaron una casa fashion en medio del bosque y le pusieron una escoba de última generación en la puerta, ya todo cambió y nunca más fue la misma. Así que, después de tramar y rebuscar en los libros de magia y conjuros de las fuerzas oscuras, encontró la maldición que buscaba.

Así que una noche oscura y lluviosa, envió un terrible maleficio sobre nuestros bebés:

A la caída del sol y la aparición de las sombras, en ese momento en el que más agotadas están las madres, comenzará a reinar el terror de la hora bruja. Durante horas, los bebés se negarán a mamar y se retorcerán llorando desconsolados y la leche sanadora de su pecho no conseguirá calmarlos y hasta la madre más confiada caerá en los peores pensamientos de la hora bruja, pensando que su leche no es suficientemente buena, terminando así con el poder de las madres.

Protetum, al ver que el pecho perdía su magia durante esas horas, se entristeció mucho. Ella no podía permitir tal cosa. ¿Cómo podía luchar contra tan terrible maleficio? ¿Qué podía hacer para ayudar a las madres?

Cuando ya creía que nada tenía solución se acordó de sus pequeñas amigas, las duendecillas que vivían a las afueras del bosque y siempre estaban dispuestas a ayudar en todo, en pro de la felicidad de las mujeres humanas. Protetum decidió llamarlas y prepararlas para la misión: todas las madres debían saber que su poder protector podía vencer la maldición de la hora bruja.

Y las duendecillas repartirían consejos mágicos para contrarrestar los efectos de la maldición de la malvada Antitetum:

Cuando sientas que acecha la noche, antes de que tu pequeño príncipe o princesa sea invadido por la terrible hora bruja, keep calm y deja fluir tus poderes maternos. Envuelve al bebé en tus brazos, protégelo de la luz y los ruidos, y escudaros en vuestro silencio. Calma, caricias, amor, melodías, susurros y besos superarán el maleficio de la hora bruja y acabaréis sumidos en un profundo y dulce sueño.

Y desde entonces, cuando comienza la hora bruja, las madres se llenan de paciencia, ternura y amor y consiguen con brazos, canciones, paseos, sonrisas y caricias que el bebé supere su malestar. Y, en pocos días, la hora bruja queda derrotada ante la imparable fuerza materna.

El maleficio lo han sufrido todas las madres de la historia, incluso ha llegado hasta nuestros días y a todas nosotras, cada tarde sucede la transformación de nuestros bebés y las duendecillas nos recuerdan que tenemos poderes y que tenemos que confiar en ellos.

Y todo esto es verdad y no miento, y como me lo contaron, te lo cuento…

 

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3 Respuestas

  1. Elena dice:

    Qué haríamos sin la ayuda de esas duendecillas! 🙂

  2. Flavia dice:

    Me mató de amor y ternura!!❤

  3. Hellopapis dice:

    Muero de amor con esta explicacion de la hora bruja

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