La lactancia materna ayuda a los niños con autismo

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Nos llegan bastantes consultas de madres con niños mayores que aún maman y han sido diagnosticados de TEA. En muchas ocasiones se les condiciona de alguna manera para que desteten a sus hijos. ¿Es necesario?, ¿un niño con TEA debe ser destetado antes? Hoy tenemos la inmensa suerte de contar con la colaboración de Laura Perales Bermejo, mamá, psicóloga infantil especializada en prevención y psicóloga perinatal. Que nos va aclara esta y otras dudas. Mil gracias Laura. Dentro de poco os ofreceremos los testimonios de madres con hijos con TEA, que nos van a aportar su experiencia en este tema.

 

“Como madre y como profesional de la psicología infantil y perinatal, he vivido la tremenda falta de responsabilidad de los supuestos  profesionales que atienden a las familias, tanto con los casos que me llegan a consulta que provienen de otros profesionales, como respecto a mi propio hijo. Cuando tu hijo tiene autismo, te das cuenta de que no sólo te enfrentas a esto, sino que te espera un zarandeo constante de consulta en consulta, repleto de personas que no saben de lo que están hablando, que se empeñan en meter a tu hijo en otros sacos diferentes, en medicarle, en tratar el autismo como si fuese una enfermedad.

El autismo es un modo de percibir diferente a causa de un funcionamiento cerebral diferente. Es un potencial tremendo que es tratado como una lacra. Suele ser de origen genético, aunque hay ocasiones en que aparece en el fenotipo debido a violencia obstétrica o separaciones posparto, tal y como demuestran las últimas investigaciones en epigenética.

En nuestro caso venía de antes, genético, ya que nos hicimos nosotros mismos el cariotipo a posteriori y descubrimos que el padre también portaba la misma alteración genética (un cromosoma duplicado).

Pese a ser algo invariable, grabado en el ADN, que ni por asomo es una enfermedad, muchos profesionales con muy poca ética intentaron que hiciésemos cosas con el niño que por supuesto no hicimos. En concreto, respecto a la lactancia materna, se nos insistía en que el niño debía ser destetado, incluso se apuntaba a la lactancia materna como causa
del autismo. La ignorancia respecto a estos temas es enorme, pero lo peor es el daño que hacen a las familias y a esos niños. La lactancia  materna no tiene absolutamente nada que ver con el autismo. Lo único que influye es precisamente para bien.

El niño con autismo necesita romper la barrera del contacto, muchos de ellos lo rechazan y eso hace que se aíslen aún más. Ellos hipersienten, reciben los estímulos sensoriales multiplicados por millones, de tal modo que a veces les resulta insoportable y parecen encerrarse en una burbuja. Filtrar estímulos es complicado para ellos. Por eso, es importantísimo para estos niños ir rompiendo esas barreras, trabajar la integración sensorial y el contacto desde el mismo momento en el que nacen, con una crianza desde la piel y la mirada. Incluyendo la lactancia materna. Es demencial que aun existan “profesionales” anclados a teorías del pasado sin contrastar que indiquen a las madres que desteten. A veces coaccionando o culpando a las madres del autismo de su hijo, que ya estaba en su ADN. Es como si echasen la culpa a las madres que porque sus hijos son rubios a causa de la lactancia materna. Pero es que encima, la lactancia materna AYUDA a los niños con autismo.

Nosotros fuimos haciendo oídos sordos a las recomendaciones de destete. Dejamos de ir a algunas consultas. Fuimos encontrando los profesionales que realmente sabían de lo que hablaban y podían ayudarnos. Unai se destetó el sólo a los seis años y medio, viviendo una lactancia placentera, feliz, que ayudó a romper esa barrera física. Busca el contacto, es uno de los niños más cariñosos que conozco. Mira, habla, socializa, come de todo, controla esfínteres.
Sigue teniendo autismo, porque es parte de él. Pero gracias a una imprescindible crianza con contacto, incluyendo esa lactancia materna que el mismo dejó cuando ya no la necesitaba, ha podido filtrar de un modo más eficiente esos estímulos ensordecedores que le hacían vivir aislado.

Me hierve la sangre cuando conozco casos de madres de niños con autismo que son culpadas, maltratadas de esta manera por gente que debería haber elegido otra profesión si no pensaban actualizarse y formarse. Mucho más sabiendo que destetar sin que las madres lo deseen, pensando en que lactando hacen daño a su hijo, va a perjudicar a estos niños, con los que es tan importante el trabajo temprano y romper esa barrera del contacto. Los profesionales que aconsejan
destetar cuando existe autismo no sólo son unos ignorantes, sino que están favoreciendo que esos niños permanezcan en su burbuja de por vida.

Me gustaría que las madres, las luchadoras que leen esto, pudieran saber que no tienen culpa de nada, que hay profesionales muy buenos y otros que no deberían ni mirar a un niño. La lactancia materna siempre ha sido señalada como el mal de males. El inconsciente colectivo es potente, la necesidad de romper a toda costa la simbiosis entre la
madre y el bebé. Lo veréis en los embarazos tratados como enfermedades, en los partos violentos, en las separaciones, en los destetes por prescripción médica. No escuchéis, no dejéis que os separen. Vosotras sois la luz para vuestros hijos, y lo estáis haciendo bien.”

 

Laura Perales Bermejo

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