“Por mi experiencia diría que lactancia múltiple se hace en equipo o no se hace.” – Testimonio de Marta

Es fantástico contar con un testimonio como el de Marta y su experiencia con la lactancia de Sira y Naira, sus mellizas. Muchas gracias por contárnoslo todo y hacerlo tan bien, ¡seguro que ayudará a muchas famílias!

Cuando fuimos a hacer la primera ecografía nos dieron la mayor alegría que nos podían dar: ¡se escuchaban dos corazones! No cabíamos de la alegría, pero a su vez también surgieron algunas inquietudes. Primero sobre las posibles complicaciones de un embarazo de riesgo, después que pudiera ser un parto normal con la mínima intervención médica posible y finalmente si podríamos conseguir una lactancia materna exitosa.

Afortunadamente el embarazo transcurrió sin ningún problema ni indicio de parto prematuro. Fue una etapa preciosa que aproveché para formarme al máximo sobre el parto y la lactancia. Ya en este momento sorteando algunos malos consejos y falsos mitos, incluso de la comadrona de preparto que decía que claro que con un embarazo gemelar era muy probable terminar en cesárea y que la lactancia materna exclusiva era prácticamente imposible. Vamos, lo que necesitaba escuchar para ir cogiendo confianza. Por suerte, si algo he descubierto gracias a mi experiencia múltiple, es la solidaridad y apoyo que nos brindamos las madres de gemelos y mellizos. Por suerte tenía a mi lado a Estefi y Marina dos fantásticas madres de mellizos que me daban el apoyo y los consejos que necesitaba.

El parto empezó como tenía claro que no quería que empezara, con una inducción. Afortunadamente, y contra las estadísticas, fue un parto vaginal precioso. Sira nació primera pesando 2650g, 10 minutos más tarde y mientras abrazaba a Sira nacía Naira, con 2200 gramos y la boca bien abierta. Des del primer momento encima mío se mostraron con comportamientos bien dispares. Sira utilizando mi pecho de cojín y Naira con un agarre espontáneo al momento de ponerla cerca del pecho. Empezaba la aventura de la lactancia múltiple.

Ya en planta el consejo era ante todo, teta. Que llora, teta. Que se pone la mano en la boca, teta. Que están inquietas, teta. Que duermen más de 3 horas, teta. I así íbamos y ellas lloraban, lloraban mucho. Naira mamaba con tanta ansia y la boca tan cerradita que me dolía un montón, así que ya empezamos con pezoneras. Y con el seguimiento vieron que ambas habían hecho hipoglucemia. Estaban a 29 cuando decidieron que debíamos suplementar. En aquel momento yo estaba cansada y me sentía un poco perdida, una madre primeriza que había olvidado todo lo que había leído durante el embarazo en el momento de tener a sus mellizas encima. Y en el hospital nadie me dijo nada ni de sacaleches, ni de jeringuillas ni de otros métodos de suplementación que no pusieran en riesgo nuestra lactancia. Así, salimos del hospital con lactancia mixta con biberón, pezoneras y un mar de dudas sobre cómo seguir.

Los primeros días seguíamos las pautas que nos dio el pediatra, ir suplementado con 30 ml tras el pecho. Pero yo quería que hicieran más pecho que lactancia artificial, así que me la pasaba con las dos al pecho. Todo el día. No sabía que era una toma con principio y final, era constante. Así que optamos por hacer muuuucha teta y algunos suplementos sin que fueran los 30ml cada 3 horas. Buscando información pues claro, lees que todas las madres están tantas horas, pero yo pensaba, ¿tantas? ¿Tantas como todas? La teoría dice a más estimulación, más producción, así que ningún problema. Incluso contaba los días de las niñas, por días de la lactancia. Cada día de lactancia era una pequeña victoria, pero en la que ninguna de las tres disfrutaba. Yo estaba cansada y tras ir al primer control de peso vimos que a ellas tampoco les cundía, especialmente a Sira, tenía 18 días y todavía no había recuperado el peso de nacimiento. Como Naira nació con menos peso y estaba todo el día prendida a la teta, asumimos que Sira tenía una succión más eficiente y que necesitaba menos tiempo para sacar lo mismo. Nada más lejos de la realidad, sencillamente se quedaba dormida antes y no era tan demandante. Así que seguimos con los suplementos, prestando especial atención al crecimiento de Sira. Yo quería ir quitando suplementos, pero los controles de peso semanales nos indicaban que claramente no estábamos preparadas. Pensé en el sacaleches, quizás así podría ir sustituyendo las tomas de suplemento por mi leche. Pero en el grupo de lactancia que atendí me recomendaron que no lo usara, parecía obvio que con dos bebés mamando iba sobrada de estimulación. Pero pasaban los días, las horas y horas eternas al pecho y el crecimiento de las niñas seguía siendo muy lento y no conseguíamos sacar los suplementos de leche artificial.

Fue entonces cuando por fin dimos con una gran experta de la lactancia múltiple, Gema Cárcamo, que supo detectar rápidamente nuestro problema y darnos las soluciones que tanto necesitábamos. Gema nos ofreció las pautas para poder seguir adelante primero con la lactancia mixta para no comprometer el crecimiento y la salud de las pequeñas y poco a poco poder ofrecer los suplementos de leche materna. Y es que a nosotras algunos de los consejos de lactancia no nos servían. No me servía estar horas y horas con ellas a la teta. Por muchas horas que estuviéramos, con su succión seguiría sin la estimulación necesaria para alimentar a las dos. Así empezamos con el sacaleches y la extracción manual, cuando estaban más de veinte/treinta minutos fuera de la teta y suplementación y yo a extraerme leche. Llegué a hacer más de 8 sesiones de sacaleches al día (¡muy importante las de la noche!). Poco a poco la lactancia diferida iba ganando espacio a la lactancia mixta. Era sacrificado, pero cada toma que mi compañero podía dar de mi leche era una satisfacción. Cada vez que abría la nevera y veía mi leche me acordaba de todos los comentarios negativos y falsos mitos que me habían lanzado. ¿Que la lactancia materna exclusiva nos será imposible? Con lo terca que soy no podían darme mejor motivación que decirme que no podríamos. Además a medida que iban aumentando peso la succión mejoraba, y poco a poco también podíamos ir reduciendo las tomas de diferida y Naira incluso ha terminado por rechazar el biberón.

Así, gracias a la lactancia diferida pudimos eliminar la leche artificial y conseguir finalmente una lactancia materna exclusiva satisfactoria para las tres. Ahora que ya tienen 3 meses y medio y pesan 4 kilos y medio seguimos controlando el peso, per mi principal preocupación es que no se vaya la luz y se me echen a perder los casi 3 litros de leche materna que tengo congelada!

El esfuerzo de la lactancia múltiple no ha sido solo mío, sin el apoyo de Raül sé que habría tirado la toalla a las primeras semanas. Él ha hecho todo lo que no es amamantar. Cambiar las niñas, hacer la compra, tener la casa en orden. Se ha preocupado de que yo comiera, que bebiera, que descansara un poquito si las niñas dormían. Y en todo momento me ha apoyado al 100% con la voluntad de poder ofrecer el máximo de lactancia materna a nuestras pequeñas. Por mi experiencia diría que lactancia múltiple se hace en equipo o no se hace.

Marta.

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