"Siempre que la familia esté feliz de dormir junta no tiene ninguna contraindicación" – Maria Berrozpe, Dra. Biología

Nos sale el orgullo por las orejas de poder compartir hoy una entrevista de Maria Berrozpe, doctora en Biología, máster en Investigación social de la comunicación científica, monitora de la Liga de la Leche Internacional en Suiza. Autora del Debate científico sobre la realidad del sueño infantil, también podéis seguirla en su blog Reeducando a mamá. Además, es coautora de “Una nueva maternidad”. 
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El sueño infantil parece seguir siendo la preocupación estrella de los padres, ¿por qué es tan importante este tema?

Uno de los cambios más drásticos que produce el bebé al llegar a nuestra vida es, precisamente, que dejamos de poder dormir cuándo, cuánto y cómo nosotros planeamos basándonos en nuestras necesidades y condicionantes (trabajo, tiempo disponible, etc.), y pasamos a ser interrumpidos y condicionados constantemente por ese pequeñín que depende de nosotros para todo. Y lo cierto que dormir bien condiciona extraordinariamente nuestro bienestar diario.

El problema aparece cuando nos encontramos que ese bebé ideal que nos enseñan los anuncios de pañales, lejos de pasarse 12 horas diarias durmiendo feliz en su cunita, tiene un ritmo de sueño absolutamente incompatible con nuestras necesidades de descanso y, no sólo eso, sino que encima reclama nuestra presencia a su lado para dormirse. La preciosa cuna con el móvil de colores y el sonido del ritmo del corazón no le consuelan en absoluto: él quiere nuestra presencia. Pero nosotros necesitamos dormir (en nuestra cama, no en una cuna de 1,5 m) y como nos han dicho que ni se nos ocurra meterlo en nuestra cama, nos encontramos con las manos atadas frente a una situación insostenible.

 

¿Hasta cuándo es bueno colechar? Parece que es también una cuestión que preocupa mucho…

Colechar no tiene por qué tener una fecha de caducidad. ¿No colechamos los adultos en pareja sin límite de tiempo? Cómo, dónde y cuándo se duerme es algo determinado en gran medida por nuestra cultura. Hay culturas para las que el sueño es un acto social que se hace en comunidad y en público. Para otras, como la nuestra, es algo más privado. En cualquier caso, varios investigadores resaltan el hecho de que el sueño de los humanos evolucionó en un contexto de sueño en compañía, por lo que nuestro cerebro necesita una serie de señales que garanticen la presencia del grupo mientras estamos dormidos (sonidos, olores, contacto, etc.), y opinan que, precisamente, nuestra costumbre de dormir solos en ambientes silenciosos y de completa oscuridad, muy pobres en estas señales sensoriales, podría ser responsable de la enorme epidemia de insomnio que sufre nuestra civilización occidental. Por lo tanto, el colecho puede durar todo lo que las partes colechadoras quieran. Siempre que la familia esté feliz de dormir junta no tiene ninguna contraindicación.

 

¿Existe una lista de pros y contras de dormir con nuestros hijos?

Para cada familia el colecho tiene sus pros y sus contras. Yo te puedo decir los que tuvimos nosotros, pero otras familias tendrán otros diferentes. En nuestro caso el mayor “contra” era que teníamos que conseguir una superficie lo suficientemente amplia y cómoda para dormir juntos, y eso suponía un cambio de planes y un gasto extra. Pero los “pros” lo compensaron totalmente: se acabaron las excursiones nocturnas, por fin pude dormir casi sin despertares, y dar el pecho por la noche resultó mil veces más cómodo. A mí me costó acostumbrarme a dormir acompañada, pero eso ya me pasó con mi marido, antes de la llegada de los niños, porque había sido “estibilizada” y me había acostumbrado a dormir en completo silencio y oscuridad. Pero he conseguido reprogramarme y he ido aprendiendo a dormir envuelta en sonidos y contactos que antes me hubieran despertado.

 

Las madres lactantes que duermen con sus hijos, ¿descansan más o menos que las que no lo hacen?

Descansan más y mejor. Entre la lactancia y el colecho existe una compleja y todavía no bien conocida relación, positiva y bidireccional, que obliga a muchos profesionales de la pediatría dedicados a la promoción y protección de la lactancia a cuestionar las recomendaciones lanzadas por diversos organismos médicos en contra del colecho entendido como compartir cama. Estoy segura de que en los próximos años habrá investigaciones muy esclarecedoras sobre este tema.

 

Sabemos que la lactancia funciona mejor y por más tiempo cuando madre y bebé duermen juntos, entonces ¿por qué se desaconseja?

Porque todavía corre por ahí una pediatría del sueño heredera de la pediatría practicada a finales del siglo XIX que no acaba de asimilar las evidencias científicas del siglo XXI. Pero el cambio es inevitable. Ahora todas las organizaciones de la salud recomiendan que el bebé duerma en la misma habitación que su madre al menos los primeros 6 meses. Les queda el miedo a que duerma en la misma cama que el adulto porque la relación entre este tipo de colecho y la muerte súbita durante los primeros 3 meses de vida es complicada. Pero estoy segura de que en los próximos años seguirán apareciendo evidencias de la importancia del contacto entre la madre y el bebé durante el sueño, y no solo para la lactancia, también para el correcto desarrollo del bebé. Algunos expertos critican fuertemente las recomendaciones en contra del colecho (compartir cama), porque opinan que es un comportamiento natural que conlleva numerosos beneficios (la mayoría de los cuales todavía nos son desconocidos) que nunca podrá ser erradicado, y piden a los comités encargados de lanzar las recomendaciones que se centren en elaborar consejos para un colecho seguro en lugar de aconsejar en su contra de manera unilateral, algo que consideran inútil peligroso.

 

El padre quiere dormir con su bebé pero la madre tiene miedo al colecho, ¿cómo nos ponemos de acuerdo en un tema así?

En principio sólo los primeros 3 meses de vida hay dudas sobre la relación entre muerte súbita y colecho. A partir de esa edad, cuando el colecho se practica de manera segura ya no hay ningún peligro. Lo cierto es que nuestras camas de adultos y algunos de nuestros hábitos de vida (consumo de alcohol y tabaco) pueden no ser compatibles con un colecho seguro. Yo diría que los primeros meses es importante que el colecho se practique solo con la madre que da el pecho y siendo muy riguroso con las normas de seguridad. Así que, ante la duda, existe la solución de utilizar una cuna adosada a la cama, la cual permite acceso al bebé a la vez que este cuenta con su propio espacio de seguridad.

 

Hay padres que creen que ayudan a sus hijos siendo autoritarios y otros que creen en la crianza respetuosa, ¿buscamos todos el mismo objetivo?

Yo asumo que todos queremos lo mejor para nuestros hijos porque los amamos con toda nuestra alma. Pero cada uno utiliza las herramientas con las que cuenta a la hora de enfrentarse a su crianza. A veces empiezas con unas herramientas muy pobres, si tú mismo eres el producto de una crianza autoritaria e irrespetuosa, y experimentar el crecimiento necesario que te permita criar a tus hijos de otra manera no es fácil, y suele resultar bastante doloroso. Yo creo que es importante que la información a este respecto, todo lo que la ciencia dice sobre los efectos del estrés y el maltrato en los niños, por ejemplo, fluya sin barreras para que siempre sea accesible a los padres y abrir así la puerta del cambio. Es terrible actuar de una manera incorrecta porque estamos mal informados y hacer un daño pensando que lo hacemos “por su bien”.

 

Hace poco que presentaste tu trabajo fin de máster “El insomnio infantil por hábitos incorrectos desde la perspectiva de la ciencia postnormal”, ¿cómo han reaccionado tus colegas en relación a la temática?

Observar toda la problemática sobre el sueño infantil desde el punto de vista de los Estudios Sociales sobre Ciencia y Tecnología ha sido enormemente esclarecedor para mí. Profundizando en esta perspectiva pude comprobar que lo que intuí a medida que realizaba El Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil ―que la pediatría del sueño había sobrevalorado de manera extrema su poder sobre la ciencia del sueño infantil, apropiándose de la misma y normativizando el comportamiento de la sociedad― tenía en realidad unas sólidas bases teóricas elaboradas desde el siglo pasado por los estudiosos de esta disciplina. Pero de momento no es un enfoque conocido dentro de la ciencia del sueño, por lo que extraña y no se entiende bien. Yo me propongo seguir profundizando en esta dirección porque es evidente que el estudio de la compleja relación entre ciencia y sociedad tiene enorme trascendencia en todo lo relacionado con la crianza de nuestros hijos, y el sueño infantil es un buen ejemplo de ello.

 

¿Qué podemos encontrar en El Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil?

Creo que es la mayor revisión en lengua española de literatura científica sobre el sueño infantil. En este proyecto he querido plasmar la ciencia del sueño infantil, tal y como está en la actualidad y su desarrollo y evolución en el último siglo, para que todos los padres podamos comprender el origen de muchas de nuestras ideas preconcebidas de cómo, dónde, cuándo y cuánto deben dormir nuestros hijos, y nos liberemos así de determinantes culturales que no nos hacen más fácil la vida, ni hacen ningún bien a nadie, empezando por nuestros niños.

 

Dicen que todo son etapas… Algunas mujeres, cuando llegamos a la maternidad y nos damos cuenta de lo mal montado que está todo, intentamos cambiar el mundo. Luego, a medida que pasa el tiempo, vamos recolocando las cosas y optimizando nuestra energía. ¿Te ha pasado? ¿En qué punto te encuentras?

Yo llegué a la maternidad muy ignorante y a medida que iba descubriendo la realidad y librándome de las cadenas de los determinantes culturales pasé por una etapa muy activista en la que trataba de que todo el mundo criara como yo consideraba que se debía de criar. Pero ahora sé que no hay una solución buena para todos, ni se puede o debe generalizar. Que debemos integrar cultura y biología, cada familia lo mejor que pueda y en concordancia con sus circunstancias. He aprendido que el problema muchas veces es obligar a las familias a adoptar comportamientos “desde fuera” y por unos motivos que en el fondo tampoco son los más relevantes (porque está científicamente demostrado, porque es un comportamiento “natural” o, todo lo contrario, porque es un comportamiento aceptado en nuestra cultura). Lo importante es ofrecer toda la información a todo el mundo, de manera neutral, rigurosa y sin manipulaciones interesadas, y que esto nos sirva a cada uno como una herramienta a la hora de solucionar los problemas a los que nos enfrentamos en nuestra crianza. Cada familia encontrará su solución, y lo que es mejor para unos puede no serlo para otros.

 

Madre, bloguera e investigadora… ¿De dónde sacas tanta energía?

De mi pasión por la investigación. Yo soy una bióloga vocacional y aunque la maternidad me apartó de los laboratorios para criar a mis hijos como me pedían mis sentimientos y valores, también me abrió la puerta a profundizar en un tema que me fascinó desde el principio: la crianza en el ser humano. Los seres humanos somos un animal complejo que trata de hacer malabarismos entre su biología y la cultura que ha creado y en la que vive. Una jaula de oro que lo convierte en el primer animal en cautividad, pero en la que ha desarrollado su prosperidad. Esta relación es a menudo conflictiva y poco saludable. Pero aceptando esta compleja realidad y actuando en consecuencia podemos conseguir una sociedad más sana y feliz para todos.

 


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3 Respuestas

  1. Bravo, bravo y bravo.
    Se puede decir más alto pero no más claro. Me encanta!

  2. Lo de los tres primeros meses y la muerte súbita es algo que estoy ansiosa por que la ciencia aclare.
    Con mi hijo menor, tras un poderoso parto libre, dormí los dos primeros meses con el niño encima, sobre mi pecho. Era lo que me pedia el cuerpo. Sola en mi habitacion, colocaba almohadas debajo de mi cabeza, casi incorporada, y debajo de mis brazos para que quedaran a nivel. Estaba cómoda yo y el niño dormía sobre mi pecho y mamaba, casi en posicion vertical, para minimizar buches y cólicos. Arropada por mi familia, solo hacia dormir y dar de mamar, plácida y feliz. El niñio subío casi dos kilos cada mes esos dos primeros meses. ¡No digo yo! 🙂

  3. Sabrina dice:

    Muy bueno!!! Yo sigo colechando y tuve exito! A la hora de dormir nos acostamos todos juntos y sigo manteniendo la lactancia despues de los 13 meses. Aqui en argentina los profesionales me han criticado mucho pero yo aun asi tomE mi determinacion de colechar y todo va viento en popa!

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