Decálogo para bebés: cómo sobrevivir a la inexperiencia de los adultos

Este post es solo para bebés, abstenerse madres, padres y adultos en general.

Vuestros padres os adoran, han entrado en una nueva etapa de su vida para la que no sabían que debían hacer un máster… y es que resulta que la formación no existe así que hay que irles enseñando poquito a poco…

Ellos deberán aprender lo que a vosotros os sale de natural. Así que será necesaria muuucha paciencia y repetir siempre los mismos patrones y rutinas para que vayan aprendiendo. Os damos hoy algunos consejos para educar a vuestros padres y gestionar sus rabietas sin lágrimas:

  1. Los padres que os han tocado no os quieren tomar el pelo, simplemente es que les han enseñado así. Sí, se piensan que los bebés podéis “manipular” a los adultos para conseguir vuestros objetivos, sin entender que realmente son una necesidad básica.
  2. Se han olvidado de lo que es ser un bebé. Ellos también fueron bebés, pero no se acuerdan. Poco a poco irán refrescando su memoria y entendiendo lo que se siente cuando no puedes expresarte y desplazarte como ellos ya lo hacen.
  3. El entorno no siempre ayuda… algunas personas se dedican a dar consejos a tus padres y a decirles que no te malcríen… ten paciencia, al final los padres se dan cuenta de que no es un capricho lo que pides.
  4. Cómo regular el miedo en los padres: los padres sienten miedo la mayor parte del tiempo. Miedo a que no respires, a que no evoluciones bien, a que no te alimentes como es debido, a que no socialices como se supone que te tienes que socializar… hay que tener mucha paciencia y darle muchos ánimos y señales de supervivencia y bienestar cada vez que podamos.
  5. Los adultos no saben dormir. Han desaprendido, ya no saben relajarse y descansar siempre que lo necesitan… lo que hacen es acumular cansancio todo el día acumulando todo el sueño para la noche. Y, como lo han olvidado todo, tampoco saben que los bebés no pueden ni deben dormir de esa manera tan rara… así que les costará meses y años aceptar este cambio. ¡Advertencia! Esto les puede cambiar bastante el humor, hay que suplirlo con muchas monadas.
  6. Las madres no saben dar la teta. Es así… vosotros sabéis tomarla, pero ellas deben aprender a darla. Se aprende por imitación y en este mundo, hay poco ejemplo para imitar. Así que prepárate para enseñarle cosas básicas como que tomas teta a demanda, que si no estás bien agarrado les puede doler, y cosas así.
  7. La mayor preocupación de unos padres suele estar relacionada con la falta de alimento, aunque seas un pequeño buda, van a estar sufriendo por tu nutrición constantemente. No te extrañe si te ofrecen comida muy a menudo y se preocupen si no comes en algún momento.
  8. Los adultos son lentos de reflejos. Cuando les acostumbras a una rutina cuesta mucho cambiarla. Por ejemplo. si han aprendido que con la teta te duermes, y de golpe esto ya no funciona, les costará días y semanas comprenderlo y buscar una alternativa.
  9. Has llegado a este mundo en la era del estrés. Los adultos tienen mucha prisa y lo quieren todo para ayer, justo al contrario de lo que queréis vosotros. Les han explicado que como antes os transfoméis en adultos, más fáciles van a ser las cosas. A veces no recuerdan que a mayores somos, mayores son los problemas. Recordadles lo bien que lo pasaban siendo niños invitándolos al juego y rompiendo todos sus esquemas. Les va a costar asimilar de nuevo los tiempos reales necesarios para cada cosa. Tened paciencia, al final lo lograran.
  10. Todo el mundo os querrá tocar y besuquear, es normal. Acariciar un bebé es tocar el cielo con las manos y los adultos van faltos de sensaciones auténticas y relaciones humanas de las de verdad. Con vosotros se sienten libres de decir tonterías y poner voces y caretos divertidos, puede ser que os saturéis ante tanto trajín, pero si miráis a vuestros padres y les ponéis ojitos seguro que en seguida pillan el mensaje y os cogen en brazos y os salvan de la multitud.

Y recuerda que si no te dan lo que necesitas porque no te entienden o no captan las señales tan claras que les mandas: Llora. El cerebro de tus padres está preparado para reaccionar a tu llanto, cuando lo hagas seguro que te cogen en brazos y quizás no logran entender lo que necesitabas pero sus brazos y sus besos llenos de amor seguro que solventará lo que necesitabas.

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