"Con un solo pecho, ¡se puede!"

Hoy os compartimos la experiencia de Natalia, que no ha tenido un inicio de la maternidad fácil y, de hecho, se ha ido encontrando con diferentes palos en las ruedas. Lo que está claro es que es una mujer muy fuerte que no ha parado de buscar información y ayuda que le ha permitido seguir adelante con su lactancia y poder estar orgullosa de decir “Sí se puede”. Gracias Natalia por compartir tu experiencia con nosotras y te deseamos que sigas disfrutando de vuestra lactancia.

Os cuento nuestra historia de lactancia:

lactapp-nataliaHe de confesar que estaba poco informada de lactancia cuando tuve a mi bebé, me informé sobre colecho, porteo, blw… pero de lactancia poquita cosa. Pensaba que me saldría de manera natural. ¡Nada más lejos de la realidad!
Vamos allá…

Después de 30 h de fisura de bolsa e inducción, acabamos en cesárea (hipotense con la epidural y mi bebé perdió latido).
Y, pese al plan de parto, apenas vi a mi bebé en quirófano, se lo llevaron a hacerle las primeras pruebas y el piel con piel con su padre. Casi una hora después, estaba dormidísimo y no se enganchaba. Aún así, dormí con él sobre mi pecho unas cuantas horas.
Cuando despertamos nos costó el tema del agarre. Había una enfermera jovencita que se pasaba cada poco a ayudarnos, pero la del turno de noche ya nos trajo una jeringa con una “ayudita” para que durmiera mejor, cosa que en mi ignorancia le agradecí de corazón.
A las 36 h del parto, Leo ingresó en la UCI por convulsiones, había tenido un infarto cerebral intrauterino.

Mientras tanto, me ponía el extractor cada 3 h como me había dicho la enfermera.

Hasta que no lo estabilizaron, casi dos días, no pude ponérmelo al pecho, estaba sondado.
Acabé con los pezones destrozados. Al quejarme por el dolor, me oyó una asesora de lactancia; me explicó que ni la lactancia ni el extractor deberían dolerme y que la copa del sacaleches que estaba usando era de una talla incorrecta.
Cuando al fin pude ponerme al pecho a mi bebé había que pasar por todo un protocolo para saber si comía suficiente. Cada 3 horas había que pesarlo antes de darle el pecho; al finalizar, volver a pesarlo para saber cuánto había tomado, y si no era el volumen que supuestamente le correspondía, le dábamos un biberón de LA.
Resultado: confusión tetina-pezón.

Entre la medicación que lo dejaba muy dormido, las horas tan estrictas de las tomas durante 20 días, la confusión tetina-pezon, la retrognatia, las grietas, la lactancia mixta y diferida y, para más inri, un pezón invertido al cual no se agarraba me hicieron plantearme varias veces al día si en realidad era lo mejor para nosotros.
Lloraba antes y durante cada toma, era terrible hasta que fuimos al primer control en el CAP (a los 2 meses), le contamos a la enfermera que no lo estábamos llevando muy bien y nos asesoró, fuimos varios días hasta que conseguimos corregir la postura y desapareció el dolor.
Mientras tanto, yo leía todo lo que encontraba hasta que di con la página de Alba Lactancia y entendí que cada 3 h no es a demanda, que podía variar las posturas, etc.
Me explicaron que no pasaba nada si solo lactaba de un pecho, que los gemelos solían mamar uno de cada pecho y tenían suficiente, que el problema no era más que estético y que no me desanimara. Fue como si me quitaran un peso de encima.

Estaba leyendo a Carlos González, seguía aprendiendo, ganando seguridad, confianza en mi misma, en mi cuerpo y en mi bebé.
Tuve que luchar con los “con un solo pecho no tendrá suficiente”, “bébete esto para tener más leche”, “no comas aquello que le dará gases” y yo seguía leyendo, creciendo y estableciendo nuestra lactancia poco a poco.
Hice un banco de leche pequeñito pues del pecho izquierdo ya no salía prácticamente nada y me incorporé a trabajar justo cuando Leo cumplió los 6 meses. Los primeros dos meses de reincorporación mi padre le daba mi leche con una jeringuilla al principio y, después, con un vasito con pajita los días que la aceptaba y no hacía huelga de leche hasta que yo llegaba. Me iba sacando leche en el trabajo, nevera pa’ arriba, nevera pa’ bajo.

Ayer cumplimos 11 meses de lactancia ¡¡¡¡¡y lo que nos queda!!!!!
Es cierto que hay días en que prefiero no mirarme al espejo para no ver las dos tallas de diferencia entre un pecho y otro, pero me obligo a hacerlo y a pensar en que, pese a todas las dificultades, hice lo que en el fondo de mi corazón siempre creí mejor para nosotros: una señal de mi triunfo.

Así que me he animado a escribir para decir que ¡SÍ se puede!
Pese a las dificultades, ¡se puede!
Con un solo pecho, ¡se puede!
Informaros y formar tribu es lo que nos da poder.


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