Brotes y falsas crisis de lactancia

Cuando ya pasamos de los tres meses con la lactancia nos consideramos unas expertas en brotes de crecimiento, en gases, en cacas y en pises y es que ¡¡no hay para menos!!!

Tres meses con un bebé recién nacido es más que un máster intensivo.

A los tres meses nuestra producción ya suele estar más o menos regulada o como mínimo dominada, ya hemos pasado el posparto inmediato, y ya hemos pillado el truquillo a las señales del bebé: tipos de llanto, cuando está molesto, cuando está cansado…

Si habíamos sentido dolor o habíamos tenido dificultades, la mayoría suelen estar solucionadas si no bien encaminadas.

A los tres meses (aprox.) nos empieza a dar la sensación de que vemos la lucecita esa que parecía no aparecer nunca, estamos más relajadas, no nos da miedo salir a la calle, ni colocarnos un portabebés, podemos hacer cosas con una mano mientras con la otra acunamos al bebé, y los comentarios ajenos sobre las veces que nuestro/a hijo/a pide teta ya no nos afectan como antes y somos incluso capaces de sonreír de manera condescendiente callando bocas con un estilazo incomparable.

Es una etapa maravillosa.

De golpe, cuando menos nos los esperamos: ¡¡¡¡zasca!!!! ¡¡¡Brote al canto!!!

Resulta que si nuestro bebé parecía ya más tranquilo, incluso durante las noches dormía 2, 3 o 4 horas seguidas, de golpe empieza a despertarse y a pedir teta a modo gremlin como si el mundo se fuera a desvanecer.

Hace poquito colgamos un post hablando del porqué puede suceder la crisis de los 5/6 meses y que puede estar relacionada con limitar las tomas durante el día, con lo que subiendo la oferta de teta se nos puede solucionar parte de la papeleta. Pero algunas de vosotras nos dijisteis que no compartíais esta razón y es que a veces la lactancia  es la causa de esos “desajustes”, pero otras veces la lactancia es simplemente “la cura”, la solución a nuestros “problemas”.

A veces, por no decir a menudo, los bebés que durante los primeros meses han sido “tranquilos” o que se conformaban con dormir, mamar y estar en brazos, ahora quieren algo más.

Nuestros bebés crecen, y se “despliegan”, descubren el mundo que les envuelve y a menudo no están cómodos o conformes; a veces se sienten intranquilos, tienen miedos o los estímulos les abruman, a menudo las sensaciones provocan en los bebés desasosiego o emoción intensa, y necesitan volver constantemente a su zona de confort: mamá. Y si mamá les da la teta, ¡es el summum!

Es por esta razón que te puede parecer que tu bebé se pasa el día brotando, pues hay ciertas edades en que hay cambios muy importantes: cambios en el sueño, salida de los dientes, gateo/primeros pasos, introducción de alimentos, vuelta al trabajo, incio de la guardería o jardín de infantes, virus, etc.

Lo único que os podemos decir desde LactApp es justamente el contrario del que os dirá todo el mundo y es que: “no, no pasará”. Después de esta etapa vendrá otra, y luego otra y todas igual de maravillosas y, por consiguiente, superintensas.

Disfrutadlas, muchos ánimos y ¡mucha teta!

 

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