Alcohol y lactancia materna

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En estos días de fiestas navideñas estamos recibiendo —como cada año— multitud de consultas relacionadas con el consumo de alcohol y lactancia materna. No es un tema nada fácil de abordar y las madres que buscan información sobre ello encuentran mensajes contradictorios.

Vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre el tema, aportando aquí las diferentes posturas oficiales y de profesionales reputados, para que cada madre tome sus decisiones con la información en mano.

 

El consumo de alcohol

Antes de exponer las diferentes posturas al respecto, queremos dejar claro que el alcohol es malo para la salud, siempre y para todo el mundo. No es verdad lo de que una copa de vino al día sea saludable, la evidencia nos dice todo lo contrario. Y, evidentemente, es más peligroso cuando hablamos de mujeres embarazadas y en período de lactancia. Recordar que durante el embarazo está absolutamente contraindicado el consumo de alcohol.

El consumo habitual de alcohol durante la lactancia perjudica el desarrollo psicomotor del bebé, provoca escaso aumento de peso y sedación. Además, cabe recordar que si hemos consumido alcohol, el colecho (dormir en la misma cama) está totalmente desaconsejado.

 

Asociación Española de Pediatría

Es muy importante no beber alcohol al menos durante los primeros 3 meses. Después de los primeros meses cantidades pequeñas y esporádicas son tolerables (una caña de cerveza o un vasito de vino una o 2 veces a la semana) procurando alejarlas de las tomas. No se deben tomar bebidas de alta graduación, como ginebra, licores o whisky. El mito popular de que un vaso de cerveza al día aumenta la producción de leche no tiene ninguna evidencia científica que lo apoye.

Más información

 

e-lactancia.org

Como sabéis, e-lactancia.org es una página web de referencia para conocer la compatibilidad entre medicamentos y otras sustancias y situaciones con la lactancia materna. En este caso, e-lactancia clasifica el alcohol como Riesgo alto y lo explica así:

El tiempo necesario a esperar a amamantar para que el alcohol ingerido de forma ocasional haya desaparecido de leche y sangre depende del peso de la madre (a menos peso, más tiempo) y de la cantidad de alcohol consumido (a más alcohol, más tiempo).

Más información

 

La Liga de la Leche

Lo que puedes hacer es beber con moderación (es un buen consejo aún fuera del período de lactancia), y hacerlo preferentemente lejos de las tomas del bebé . Cuando termina de tomar sería un buen momento, pues pasarán algunas horas hasta la próxima toma.

Más información

 

Julio Basulto, dietista-nutricionista
Fragmento de su libro “Mamá come sano”

“Aunque el alcohol, sea del tipo que sea, no es saludable, la leche materna con algo de alcohol es mejor para la salud infantil que la leche artificial. No es el caso si se produce un consumo agudo de alcohol y justo después se da el pecho, ya que ello puede provocar coma y convulsiones en el lactante si mama. Tras una ingesta aguda de alcohol se debe esperar a que la madre esté serena, sobre todo si el bebé tiene pocas semanas, antes de dar el pecho.”

Más información

 

Carlos González, pediatra

Finalmente, hemos tenido la oportunidad de preguntar al pediatra Carlos González sobre este tema que muy amablemente nos ha respondido esto:

A ver, creo que estamos totalmente de acuerdo en que el alcohol es malo, 
siempre, para todo el mundo, y en que nadie debería consumir jamás alcohol.

Ahora bien, una vez proclamado el anatema genérico contra las bebidas 
alcohólicas, cabe hacerse tres preguntas:

1.- ¿Hay algún motivo para hacer especial hincapié en la abstinencia para 
las embarazadas y madres lactantes? ¿Deberían las embarazadas y madres 
lactantes beber menos alcohol que otras mujeres, porque al daño a la madre 
se añade el daño al hijo?

En el caso de las embarazadas, la respuesta es un rotundo SI. El alcohol 
durante el embarazo es particularmente peligroso para el feto, no hay ningún 
nivel de ingesta que se considere seguro, y el consejo inequívocó siempre ha 
de ser que la embarazada no beba nada de alcohol.

En el caso de las madres lactantes, la respuesta es un “UN POCO”. Según 
algunos estudios, si la madre consume cada día más de dos unidades de 
alcohol (“dos copas”), puede haber efectos perjudiciales sobre el desarrollo 
del bebé. Otros estudios no encuentran ese efecto. Dado lo bajos que son los 
niveles de alcohol en la leche, parece poco probable que los posibles 
efectos, caso de haberlos, se deban realmente al alcohol en la leche. Algún 
autor decía que podía tratarse de una asociación estadística debida 
al consumo de alcohol durante el embarazo. Como el alcohol es muy peligroso 
en el embarazo, y se sabe desde hace tiempo, y a las embarazadas alguien se 
lo habrá dicho, es probable que, al preguntarles para hacer el estudio, 
nieguen haber tomado alcohol durante el embarazo. Pero, ¿es creíble que una 
mujer que toma cada día más de dos copas, haya conseguido estar nueve meses 
sin probar ni gota? Puede que el niño ya nazca afectado por el alcohol, pero 
como la madre niega haber consumido durante el embarazo, el efecto se 
atribuya erróneamente a la lactancia.
En conclusión, creo que a las  madres lactantes hay que recomendarles, como 
a todo el mundo, que no beban; y hay que insistir, más que con otras 
personas, que en todo caso no pasen de dos copas al día.

2.- Si una madre bebe de forma habitual más de esas dos copas al día, 
¿habría que recomendarle que no dé pecho a su hijo? Creo que la respuesta es 
un casi rotundo NO. Los efectos perjudiciales del alcohol durante la lactancia 
son pequeños y no están inequivocamente demostrados. Los efectos de 
la lactancia artificial pueden ser graves y están bien demostrados. Por 
mucho que la madre beba, el biberón es más peligroso. Bueno, tal vez haya 
algún caso concreto, no sé, madre todo el día borracha, bebé prematuro, en 
que se pudiera discutir si la leche materna sigue siendo mejor que la leche 
artificial. Por eso he dicho “casi”. Pero incluso en esos casos, ¿puede una 
madre completamente alcoholizada cuidar eficazmente a su hijo, comprar 
suficiente leche artificial, preparar correctamente los biberones? Creo que 
el mayor peligro de una madre alcohólica no es el alcohol en la leche. Por 
supuesto, ante una madre que consume dos o más copas al día, debemos 
insistir para que reduzca y debemos ofrecer ayuda profesional para lograrlo, 
pero no debemos, salvo tal vez excepciones muy excepcionales, decirle que no 
dé el pecho.

3.- ¿Deberían las madres esperar, después de la ingestión de alcohol, un 
cierto número de horas antes de dar el pecho, para eliminar completamente el 
alcohol de la leche? Otro rotundo NO. Conozco ese nomograma canadiense que 
tan de moda se ha puesto. Pero lo que no demuestran sus autores, ni ningún 
otro, es que haya que esperar hasta que el nivel de alcohol en la sangre se 
haya reducido a cero. Creo que es suficiente, incluso para la madre de un 
recién nacido que se pasa con el alcohol con cierta frecuencia, esperar 
simplemente hasta que la madre se sienta despejada y no esté visiblemente 
ebria (en ese momento, el nivel de alcohol en sangre sería inferior a 0,15 o 
0,10 g por dl, 0,01 g por litro). Y en niños de varios meses de edad cuyas 
madres sólo se han pasado con el alcohol de forma muy esporádica, digamos en 
nochevieja, creo que ni siquiera habría que esperar tanto. Es decir, no me 
asusta lo más mínimo que un bebé tome cada varios meses 50 o 100 ml de leche 
materna con una concentración de alcohol de 0,2 o 0,3 g por dl, lo que ya es 
estar (la madre) como una cuba pero para el niño es una cantidad ridícula. 
Creo que en un caso así, el peligro de que a la madre se le caiga el niño de 
los brazos es mayor que el peligro del alcohol en su leche. Creo que ese 
consejo de esperar hasta que el nivel de alcohol ha bajado a cero no sólo es 
innecesario, sino muy peligroso. Porque a la que te has pasado un poco, 
parece que tienes que esperar seis, ocho, doce horas para dar el pecho. O 
más. Y, durante ese tiempo, ¿que se hace con el niño? ¿Está en ayunas? ¿Le 
dan un biberón de leche artificial? Ambas opciones me parecen más peligrosas 
que un poco de alcohol en la leche.

Insisto, a cualquier persona hay que recomendarle que no beba alcohol, y a 
una madre (y a un padre) hay que recordarle además que tiene que dar ejemplo 
a su hijo, y que podrían  suceder desafortunados accidentes si el alcohol 
disminuye su capacidad para cuidar al bebé, y que por todo ello, que por 
favor no se pasen. Pero, si se han pasado… pues a lo hecho, pecho. Y, como 
en otros muchos aspectos, sería muy desafortunado que nuestra insistencia en 
que no beba lleve a alguna madre a optar por destetar a su hijo, “y así 
puedo beber tranquila”. El pecho sigue siendo mejor, incluso con alcohol.

Feliz año

 

En resumen…

Queda claro que el alcohol durante el embarazo está totalmente desaconsejado. Durante la lactancia, el mejor aliado es la prudencia. A más pequeño sea tu bebé, más cuidado debes tener. A medida que crecen —pese a que hay que continuar siendo precavidas— si quieres tomar alcohol de manera esporádica, el riesgo para tu bebé es mucho menor. Porque además, no es lo mismo un bebé de dos meses que se alimenta exclusivamente de lactancia materna, que un bebé de dos años que ya toma otros alimentos, por lo que puedes espaciar más las tomas.

 

 


 

Más información sobre el Síndrome Alcohólico Fetal

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1 respuesta

  1. Mejor prevenir…Por la salud del pequeño.

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